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21 de agosto de 2025 | 06:22Festival de las abejas y la miel en Valdivia: por qué son un “insumo estratégico”
Panel inaugural, charlas y degustaciones para impulsar la ruralidad y la calidad de la miel y de sus protagonistas, las abejas. No te pierdas del 22–24 de agosto, en Parque Saval .
Mañana, 22 de agosto de 2025, parte el Festival de las Abejas y la Miel en el Centro de Ferias del Parque Saval de Valdivia, una cita que durante tres días reunirá a apicultores, agricultores, academia y servicios públicos para discutir políticas rurales y, sobre todo, el rol crítico de la apicultura en la producción de frutas. La organización recae en actores regionales —entre ellos Fedafruc— y asociaciones apícolas, con foco en instalar al rubro de la miel como motor económico y aliado de la agricultura local.
El panel inaugural abordará “Políticas Rurales: Desafíos en la Región de Los Ríos”, con la participación de INDAP, que adelantó ejes de trabajo en modernización de la asistencia técnica, transición agroecológica y fortalecimiento de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. No es un matiz técnico: en una región donde conviven fruticultura emergente y modelos de producción diversificados, conectar política pública con servicios ecosistémicos —como la polinización— define rendimientos y rentabilidad. INDAP, de hecho, viene desplegando en Los Ríos el Programa de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) junto al INIA, con asesoría especializada e incentivos para prácticas agroecológicas.
Abejas: la “maquinaria” invisible detrás de la fruta
La apicultura no solo produce miel: aporta polinización, un servicio sin el cual gran parte de la fruticultura chilena simplemente no ocurre. La FAO estima que al menos 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en alguna medida de polinizadores; en fruta fresca, esa dependencia se traduce en más cuaja, mejor calibre y uniformidad, y, por ende, en retornos más estables. El Ministerio de Agricultura subraya, además, que proteger a las abejas es proteger la seguridad alimentaria y la biodiversidad productiva.
Para especies clave del sur y centro sur —cereza, arándano y kiwi— la evidencia es consistente. En arándanos, la falta de actividad de abejas por temperaturas bajas (especialmente en variedades precoces) se expresa luego en frutos más pequeños; de ahí la importancia de planificar colmenas, ventanas de floración y manejo del entorno floral. En kiwi, la polinización es primordial para alcanzar niveles adecuados de cuaja, calidad y calibre; la recomendación técnica del propio Comité del Kiwi es instalar colmenas y, cuando corresponda, complementar con polinización asistida.
La experiencia internacional refuerza la tendencia: en países competidores —como Nueva Zelandia— la demanda de colmenas para kiwi se multiplicó por 50 en 15 años, pasando a servicios profesionales de polinización como estándar de la industria. El mensaje para productores locales es directo: la colmena no es un costo accesorio, es factor productivo.
Para cerezas y kiwis —dos productos bandera para Chile— la polinización bien gestionada incide en mayor porcentaje de frutos cuajados, calibre homogéneo y condición necesaria para viajar.
La planificación de colmenas por hectárea, la calidad y distribución de esas colmenas en el huerto, y la oferta de flores silvestres o corredores biológicos alrededor del predio, son variables que marcan diferencias de rendimiento y precio.
La propia ciencia aplicada en Chile muestra que aumentar parches de vegetación natural cerca de cultivos mejora la conectividad de polinizadores y, con ello, el servicio de polinización.
Desde la política pública, INDAP viene empujando la transición agroecológica con líneas que calzan con lo anterior: asesoría técnica especializada, capacitación y apoyo a inversiones para prácticas sostenibles —incluyendo manejo del hábitat para polinizadores, reducción de riesgos y uso racional de insumos—, agenda que el servicio ha priorizado en Los Ríos. De nuevo, la distancia entre “miel” y “fruta” es corta: más abejas y mejor ambiente para ellas suele significar más kilos exportables y mejor retorno por hectárea.
Un festival con trasfondo productivo
Aunque el programa del festival incluye degustaciones, cocina en vivo y actividades familiares, el trasfondo es económico y técnico: posicionar al rubro apícola y su cadena de valor —miel, cera, propóleos, servicios de polinización— como socio de la fruticultura regional.
Para Los Ríos, donde conviven AFC y empresas de mayor escala, fortalecer gremios apícolas, ordenar la oferta de servicios de polinización y mejorar estándares sanitarios y de calidad de miel dinamiza ingresos y reduce riesgos productivos en frutales.
El Festival de las Abejas y la Miel será, en suma, algo más que un encuentro ciudadano. En pleno Parque Saval —del 22 al 24 de agosto— servirá para reforzar una idea que el sector viene internalizando: sin abejas no hay fruta… y sin fruta de calidad no hay márgenes. La miel, en esta ecuación, deja de ser solo un alimento y pasa a ser símbolo de una alianza productiva que Chile debe escalar.





