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5 de diciembre de 2025 | 06:05Bancos de germoplasma y mejoramiento genético: las cartas de CEPAL para reforzar el sector hortofrutícola
La Comisión regional destacó que la conservación y uso estratégico de la diversidad de semillas, sumadas a políticas de desarrollo productivo más robustas, son claves para enfrentar el cambio climático, la degradación de suelos y las brechas de productividad.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, organismo del Ministerio de Agricultura, realizaron el seminario “Crop Trust: Protecting Food Security and Biodiversity”, instancia en la que se puso sobre la mesa la necesidad de integrar la genética y la diversidad de semillas en las políticas de desarrollo productivo del sector agroalimentario.
El foco del encuentro estuvo en cómo el mejoramiento genético y los bancos de germoplasma pueden transformarse en herramientas estratégicas para enfrentar los desafíos productivos y ambientales de la región, en particular frente al cambio climático, la degradación de suelos y la creciente presión sobre la productividad agrícola y agrofrutícola.
Productividad con apellido genético
En la apertura del seminario, Marco Llinás, director de Desarrollo Productivo de la CEPAL, subrayó la urgencia de dar mayor visibilidad al tema de la productividad en las agendas agrícolas de América Latina y el Caribe, incorporando explícitamente la dimensión genética y la innovación tecnológica.
Según explicó, escalar y fortalecer las políticas de desarrollo productivo será clave para avanzar en esta dirección, articulándolas con iniciativas globales como las impulsadas por Crop Trust. “Esperamos que el taller de hoy nos permita avanzar en esa dirección”, señaló.
Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche G., enfatizó la relevancia de la cooperación internacional que promueve Crop Trust, destacando que este tipo de alianzas permite profundizar una mirada de largo plazo sobre la preservación de la biodiversidad y la diversidad alimentaria, trabajando “de manera concreta por un mundo mejor”.
Bancos de germoplasma: seguros de vida para la agricultura
La presentación central estuvo a cargo de Stefan Schmitz, Director Ejecutivo de Crop Trust, quien advirtió que la región enfrenta desafíos crecientes –cambio climático, degradación del suelo y presión sobre la productividad– que obligan a apoyarse de forma decidida en la ciencia y la innovación.
En este contexto, recalcó que los bancos de germoplasma son una pieza clave para conservar la diversidad genética y generar soluciones de alto impacto para los cultivos, incluyendo especies frutales y hortalizas de alto valor para la región.
Actualmente existen cerca de 1.750 bancos de germoplasma en el mundo, cinco de ellos en Chile. Estos centros no solo almacenan semillas: su material genético se utiliza en investigación, innovación y desarrollo, alimentando programas de mejoramiento que buscan variedades más productivas, resistentes a enfermedades y adaptadas a condiciones climáticas extremas.
Schmitz también subrayó el potencial de la cooperación entre regiones mediante el intercambio de material genético, que puede beneficiar a múltiples países. “Mientras más trabajemos en conjunto, más conseguiremos”, afirmó.
Impacto más allá de la seguridad alimentaria
En el conversatorio participaron representantes del INIA, Crop Trust, ANPROS y CEPAL. Durante su intervención, Adrián Rodríguez, jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola de la CEPAL, remarcó que los bancos de genes tienen un impacto que trasciende la seguridad alimentaria, ya que pueden impulsar el desarrollo de industrias farmacéuticas, alimentarias y de base biotecnológica.
De esta manera, la diversidad genética se convierte también en un motor para la diversificación productiva y el aumento del valor agregado, abriendo oportunidades de innovación para cadenas como la fruticultura de exportación, los alimentos funcionales y otros segmentos de alto potencial.
La CEPAL reiteró su rol como espacio articulador de políticas y facilitador del diálogo entre gobiernos, academia y sector privado. La Comisión regional reafirmó su compromiso de cooperar con los países y sus territorios en el fortalecimiento de capacidades productivas, la conservación de la biodiversidad y la implementación de estrategias que integren la innovación genética y tecnológica.
En síntesis, la protección de la biodiversidad y el fortalecimiento de los bancos de germoplasma no solo se presentan como una estrategia de mitigación y adaptación al cambio climático, sino también como una oportunidad para que América Latina y el Caribe avance hacia un crecimiento más alto, sostenido, inclusivo y sostenible, donde el sector agrofrutícola juega un rol protagónico.


