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8 de abril de 2026 | 06:00Cáscara de mango gana protagonismo como subproducto funcional
La cáscara de mango puede ser un recurso alimentario en temporada, mientras revisiones científicas recientes destacan que este subproducto concentra fibra dietaria, pectina, polifenoles, carotenoides y vitaminas con poten
La temporada de mango volvió a instalar una conversación que va más allá del consumo en fresco. Esta vez, el foco no está solo en la pulpa, sino en una fracción de la fruta que habitualmente termina como descarte: la cáscara. En meses de alta disponibilidad de mango esa parte del fruto podría aportar beneficios relevantes para la salud y aprovecharse incluso en preparaciones caseras como infusiones, siempre con la debida higiene y sin sustituir tratamientos médicos.
La cáscara de mango no solo aparece como un ingrediente con potencial nutricional, sino también como un subproducto con posibilidades de valorización. Una revisión publicada en Food Bioscience en 2023 señaló que la cáscara representa cerca del 24% del fruto completo y la describió como un residuo agroindustrial importante, rico en fibra dietaria y polifenoles. Esa misma revisión subraya que el aprovechamiento de estos compuestos puede abrir espacio para nuevos desarrollos en alimentos funcionales y productos con mejor perfil de salud digestiva.
La literatura más reciente refuerza esa mirada. Una revisión publicada en 2026 en Biotechnology for Sustainable Materials indica que la cáscara de mango contiene fibra dietaria, pectina, polifenoles, carotenoides y vitaminas C y E, y la describe como una materia prima con beneficios antioxidantes y funcionales. El mismo trabajo remarca que estos componentes explican buena parte del creciente interés por usar la cáscara en aplicaciones alimentarias, nutracéuticas e incluso cosméticas.
Desde el punto de vista técnico, uno de los atributos más consistentes que muestran los estudios es su capacidad antioxidante. Un trabajo publicado en Frontiers in Sustainable Food Systems en 2024 encontró que el extracto de cáscara de mango presentaba mayor contenido fenólico total y una actividad antioxidante superior a la del extracto de cáscara de rábano en las pruebas comparativas realizadas. Además, identificó a la mangiferina como uno de los compuestos fenólicos predominantes, lo que ayuda a explicar el interés científico y comercial por este residuo frutícola.
En materia de salud metabólica, el panorama es más prometedor que concluyente, ya que se atribuye a la cáscara de mango compuestos bioactivos que pueden influir favorablemente en la regulación de la glucosa. La evidencia científica más sólida encontrada para respaldar esa idea proviene, por ahora, de estudios preclínicos. Un trabajo publicado en 2022 en la revista Life mostró que un extracto de cáscara de mango Ataulfo mejoró marcadores de glucosa y lípidos en ratas con condición prediabética, además de exhibir actividad antioxidante e inhibición enzimática relacionada con la digestión de carbohidratos. No obstante, esos resultados no equivalen todavía a una recomendación clínica directa para personas.
Ese matiz es importante para comunicar bien el tema al consumidor y también para el sector productor. La cáscara del mango sí aparece respaldada como una fuente importante de fibra y compuestos fenólicos, y sí existe evidencia de laboratorio y de modelos animales sobre su potencial antioxidante, antiinflamatorio y metabólico. Pero hablar de beneficios terapéuticos directos en humanos todavía exige mayor respaldo clínico. En otras palabras, el dato más robusto hoy no es que la cáscara “cure”, sino que contiene moléculas de interés y que su descarte masivo representa una oportunidad perdida de valor. Ver estudio aquí
Para la cadena agrofrutícola, esa oportunidad puede ser relevante. Las revisiones científicas consultadas coinciden en que la cáscara de mango puede incorporarse en polvos, suplementos, ingredientes ricos en fibra o compuestos antioxidantes, e incluso en nuevos alimentos formulados. En un contexto en que la sostenibilidad, la economía circular y el mejor aprovechamiento de la fruta ganan terreno, el mango ofrece una posibilidad concreta de pasar del descarte al desarrollo de productos con valor agregado.


