Agronegocios
31 de julio de 2025 | 07:00EEUU impone arancel del 50% a la fruta brasileña y desata crisis exportadora en plena temporada de mango
La medida afecta al 90% de los envíos brasileños al mercado estadounidense. Productores temen colapso de precios en Europa y mercado interno. El sector clama por intervención diplomática urgente.
Un nuevo capítulo se abre en la compleja relación comercial entre Estados Unidos y Brasil: a partir del 1 de agosto, comenzará a regir un arancel del 50% sobre las exportaciones brasileñas de mango, uva y palta (aguacate), afectando directamente al 90% del volumen que actualmente se destina al mercado estadounidense, según datos de Abrafrutas, la Asociación Brasileña de Exportadores de Frutas y Derivados.
La medida llega en el peor momento posible. “Esto no podría haber llegado en peor momento”, afirmó Luiz Roberto Barcelos, director institucional de Abrafrutas. “Todo estaba listo para la cosecha: el espacio en el barco reservado, los envases comprados, los protocolos seguidos, todo preparado para comenzar la temporada”.
Con el inicio del punto peak de cosecha del mango en Brasil, aproximadamente 70.000 toneladas destinadas a EE.UU. deberán redirigirse al mercado europeo o nacional, ambos ya saturados. El temor a un exceso de oferta genera preocupación por un colapso en los precios. “Con un impuesto del 50%, la fruta brasileña es prácticamente inviable en el mercado estadounidense”, advirtió Barcelos.
Ante el impacto inmediato, algunos productores evalúan incluso no cosechar, debido a que el costo logístico superaría cualquier rentabilidad posible.
La preocupación también se extiende al calendario de exportaciones de uvas del Valle de São Francisco —cuya cosecha comienza en noviembre— y al proceso de apertura del mercado estadounidense para la palta brasileña, que ha quedado completamente congelado.
Reacciones oficiales
Desde el gobierno de Brasil, la reacción fue inmediata. En una declaración desde el Palacio del Planalto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó:“Brasil no va a aceptar medidas unilaterales que perjudiquen a nuestros agricultores. Estamos activando todos los canales diplomáticos para restablecer el comercio justo y respetuoso con nuestros socios”.
El ministro de Agricultura de Brasil, Carlos Fávaro, también se pronunció: “Estamos en contacto directo con el Ministerio de Relaciones Exteriores y con la embajada en Washington. Esta es una prioridad nacional. La fruticultura genera empleo, desarrollo y seguridad alimentaria. No vamos a dejar solos a nuestros productores”.
Desde la International Fresh Produce Association (IFPA) en Brasil, Valeska Oleiveira Ciré reafirmó la necesidad de mantener los canales abiertos: “Estamos apostando por el diálogo y trabajando para informar a ambos gobiernos sobre las implicancias de esta decisión. Por otro lado, los consumidores estadounidenses también esperan seguir comprando mangos a precios competitivos”.
Sin un mercado alternativo de tamaño similar, el sector enfrenta un escenario de volúmenes redirigidos, precios volátiles y flujos comerciales interrumpidos, con efectos en toda la cadena de valor. La fruticultura brasileña, que ha hecho esfuerzos por cumplir exigencias fitosanitarias y protocolos de calidad internacionales, ve ahora amenazada su competitividad.
Productores, exportadores y autoridades trabajan contra el reloj para revertir la medida antes de que la crisis se propague a otros cultivos claves.




