Agronegocios
14 de noviembre de 2025 | 06:48Chile y Brasil estrenan certificación fitosanitaria electrónica y abren una nueva etapa para la fruta fresca
La digitalización del papeleo fitosanitario se suma a un comercio silvoagropecuario en alza, con exportaciones chilenas a Brasil por USD 704 millones en 2024.
Chile y Brasil dieron un paso clave en la modernización de su comercio agrícola al poner en marcha, desde el 10 de noviembre, el intercambio de certificados fitosanitarios electrónicos (ePhyto) para productos agrícolas y forestales, reemplazando definitivamente el envío de documentación en papel entre ambas autoridades sanitarias.
La medida forma parte de la agenda de transformación digital impulsada por los dos gobiernos y tiene un impacto directo en la cadena frutícola de exportación, al reducir tiempos, costos y riesgos operacionales.
El anuncio fue realizado por el Ministerio de Agricultura de Chile y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), tras las gestiones bilaterales con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA) de Brasil, que viene empujando la digitalización de sus certificaciones sanitarias como política de Estado.
En este nuevo esquema, los certificados se transmiten en forma segura y directa entre los sistemas oficiales de ambos países, a través del “hub” de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), estándar utilizado ya por decenas de naciones para agilizar el comercio de productos vegetales.
La ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, calificó la implementación como un paso decisivo y estratégico, recordando que Brasil es hoy el principal socio de Chile en el Cono Sur en el ámbito silvoagropecuario. Según cifras oficiales, en 2024 las exportaciones silvoagropecuarias chilenas a Brasil alcanzaron los USD 704 millones FOB, con un crecimiento de 36% respecto a 2023, lo que consolida a ese mercado como el séptimo destino mundial y uno de los más dinámicos de la región.
Desde el punto de vista operativo, el esquema es asimétrico, pero complementario. Chile adoptará el ePhyto para todos sus envíos de frutas, hortalizas, otros productos hortofrutícolas, material de propagación y productos forestales destinados a Brasil, mientras que la autoridad brasileña parte con un grupo acotado de productos: café en grano, semillas de remolacha y de girasol, rizomas de jengibre y granos de pimienta, con un plan de expansión gradual a más mercancías.
El resto de las cargas brasileñas hacia Chile seguirá, por ahora, utilizando certificados en PDF con firma electrónica, en tanto avanzan las adecuaciones de sistemas.
Para la industria frutícola chilena, el acuerdo llega en un momento de alto dinamismo. De acuerdo con antecedentes de Frutas de Chile, durante la temporada 2024-2025 se enviaron a Brasil más de 158 mil toneladas de frutas frescas, donde destacan las manzanas, que representan alrededor del 51% del volumen, seguido por el kiwi, con cerca del 11%, y las ciruelas, con aproximadamente un 10%, entre otras especies.
A nivel global, el volumen total de fruta fresca chilena exportada en la temporada 2024-2025 superó los 2,3 millones de toneladas, con un crecimiento cercano al 18% en volumen respecto de la campaña previa, lo que refuerza la necesidad de procesos más ágiles y trazables.
Miguel Canala-Echeverría, gerente general de Frutas de Chile, subrayó que la certificación electrónica es una pieza central de ese salto de competitividad. Explicó que, con los ePhyto, se elimina el envío físico de certificados al puerto de destino, se reducen las reemisiones por cambios de puerto o de importador y se minimiza el riesgo de extravío o adulteración de documentos, lo que fortalece la trazabilidad y permite responder con mayor rapidez ante imprevistos en la logística exportadora. Estas declaraciones se suman a las que el propio gremio realizó cuando, el 1 de enero de 2024, comenzó a regir la certificación fitosanitaria electrónica entre Chile y Corea del Sur, experiencia que demostró ahorros significativos en tiempo y recursos para las exportaciones frutícolas.
El ePhyto no es solo un cambio de formato, sino un rediseño del flujo de información sanitaria. De acuerdo con la CIPF y con casos implementados en países como Costa Rica y Argentina, la certificación fitosanitaria electrónica permite una liberación más ágil de las cargas en frontera, disminuye costos de mensajería y gestiones presenciales, reduce la probabilidad de fraude documental y mejora la transparencia entre las autoridades fitosanitarias y los operadores privados.
En el caso chileno, el SAG ha venido ampliando progresivamente la red de mercados con ePhyto, incluyendo acuerdos con Corea del Sur y la incorporación de la certificación electrónica para vinos y productos pecuarios en la agenda bilateral con Brasil.
La digitalización también dialoga con la profundidad del vínculo agroalimentario entre ambos países. Además de ser un destino relevante para el vino embotellado, las frutas frescas y los frutos secos chilenos, Brasil es un proveedor estratégico de soja, maíz y carnes bovina y aviar para la producción pecuaria nacional, configurando una relación de interdependencia en insumos críticos y alimentos.
La adopción del ePhyto en el comercio vegetal y el avance paralelo en certificaciones electrónicas para productos de origen animal apuntan a construir una plataforma sanitaria más integrada y predecible.
Para los productores y exportadores de fruta, el desafío inmediato será asegurar que packings, exportadoras y operadores logísticos tengan sus sistemas alineados con la nueva modalidad, evitando cuellos de botella en la emisión y recepción de los certificados digitales. Sin embargo, la experiencia acumulada en otros mercados y el creciente uso del ePhyto en rutas clave, como Estados Unidos, Canadá y Medio Oriente, sugieren que la industria cuenta con una base sólida para dar este salto.
En un escenario de mayor escrutinio sanitario y presiones de costos a nivel global, la implementación del ePhyto entre Chile y Brasil no solo reduce el papeleo: reconfigura la forma en que la fruta chilena acredita su estatus fitosanitario en uno de sus principales destinos regionales, y se convierte en un hito más dentro de la rápida digitalización del comercio agroalimentario internacional.






