Agronegocios
2 de diciembre de 2025 | 06:30Hortifrut ordena su mapa productivo: cierre de campos en México y recambio varietal para seguir compitiendo en arándanos
La mayor productora y comercializadora de arándanos del mundo cerró algunas operaciones agrícolas en México y ajusta superficies en Perú y China, con fuertes deterioros contables que llevaron a pérdidas por US$59,2 millones a septiembre.
La noticia de la industria de berries del continente: Hortifrut, líder chileno de los arándanos, decidió cerrar parte de sus operaciones agrícolas en México tras concluir que no estaban entregando los resultados esperados.
El movimiento, sumado a un proceso de recambios varietales en Perú y China, se tradujo en un deterioro de activos por US$80,6 millones y en una pérdida atribuible a los propietarios de US$59,19 millones a septiembre de 2025, revirtiendo la utilidad de US$8,77 millones del año anterior.
Según explicó la propia compañía en su análisis razonado enviado a la Comisión para el Mercado Financiero de Chile, el deterioro responde principalmente al cierre de ciertas operaciones agrícolas mexicanas y a la decisión de sustituir plantaciones menos rentables por variedades más productivas o con mejores precios de mercado.
Según se señala en prensa internacional sería un ajuste estructural que impacta con fuerza el patrimonio en el corto plazo, pero que busca reposicionar a la empresa en mejores condiciones competitivas hacia adelante.
Para productores y exportadores de fruta esto acarrea un mesaje: Primero, el negocio de los berries ya no tolera proyectos medios: o se compite con genética de punta, productividad y eficiencia logística, o el mercado pasa la cuenta. México, clave en la ventana temprana de arándanos y frambuesas para Norteamérica, ve cómo uno de los grandes actores reordena su presencia, lo que podría abrir espacio a otros jugadores locales o internacionales que tengan estructuras de costo más livianas o mejor adaptadas al entorno.
Segundo, el recambio varietal que Hortifrut acelera en Perú y China confirma una tendencia que ya se ve en los campos de Chile: variedades antiguas, de menores calibres o peor comportamiento de poscosecha, pierden lugar frente a materiales con mejor aceptación en destino y mayor productividad por hectárea. En un escenario de costos al alza, presión regulatoria y consumidores más exigentes, la genética se transforma en una variable central del negocio, tanto para la fruta fresca como para el congelado.
Aunque las cifras del cierre a septiembre lucen duras, el desempeño operativo muestra señales de resiliencia: el EBITDA acumulado creció levemente frente al año anterior, apoyado por mayores volúmenes y mejoras en eficiencia.
Para los productores vinculados a Hortifrut, dentro y fuera de México, la lectura es que la compañía está dispuesta a tomar decisiones difíciles hoy para sostener su posición en un mercado saturado y con nuevos orígenes ganando terreno.
Para el resto de la fruticultura latinoamericana, el caso funciona como un recordatorio: la escala por sí sola ya no basta; la rentabilidad por hectárea, la elección de zonas y el portafolio varietal serán los verdaderos factores de supervivencia.


