Agronegocios
9 de enero de 2026 | 06:44

Uva de mesa de Atacama y la ruta marítima desde Caldera: logística más corta, foco sanitario y temporada con cifras similares a 2025

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El primer zarpe 2026 fue con la “CS Care” (Cool Carriers) y más de 2.500 pallets rumbo a Gloucester, Nueva Jersey. El terminal proyecta más de 12 naves y cerca de 48.700 toneladas en la campaña.

Puerto Caldera volvió a convertirse en el “puente” marítimo de la fruta temprana del norte al iniciar la temporada de exportación frutícola 2026 con un mensaje claro para la cadena: más eficiencia logística desde la Región de Atacama y un énfasis reforzado en el componente sanitario. El hito se concretó el 6 de enero con el zarpe del primer embarque con destino a Estados Unidos a bordo de la nave “CS Care”, operada por Cool Carriers, con más de 2.500 pallets de uva de mesa proveniente del valle de Copiapó y destino al puerto de Gloucester, en Nueva Jersey. 

La operación marca el inicio de un ciclo que, según la administración del terminal, se moverá en parámetros similares al año anterior. Mauricio Molina, gerente de Puerto Caldera, indicó que la planificación considera la recalada de alrededor de 12 naves y un volumen cercano a 50 mil pallets, equivalentes a aproximadamente 48 mil toneladas, destinadas al mercado norteamericano. En la misma línea, el reporte del terminal proyecta para la temporada 2026 el embarque de unas 48.700 toneladas de carga frutícola, sosteniendo un desempeño que busca consolidar la continuidad de la salida exportadora desde Atacama. 

El valor de un servicio directo desde Caldera —sin “triangular” por puertos de la zona central— fue uno de los puntos más subrayados por el gremio exportador del valle de Copiapó. Alejandra Narváez, gerenta general de APECO, advirtió que cuando esta alternativa no está disponible, la carga debe desviarse, con mayores costos y una operación “logísticamente más exigente”. En cambio, dijo, la cercanía y eficiencia del puerto regional hacen una diferencia concreta para la competitividad, por lo que el inicio del servicio y el primer zarpe se leen como señales positivas para la temporada. 

La mirada pública se instaló, principalmente, en la continuidad operativa y en asegurar que el flujo exportador avance sin sobresaltos regulatorios. El seremi de Agricultura, Cristián Cortés, remarcó que Caldera es el único puerto de Atacama por el cual se exporta la uva regional y señaló que se dispusieron recursos para un trabajo “constante y sostenido” a través del Servicio Agrícola y Ganadero, apuntando a que la fruta cumpla condiciones de inocuidad para la población y estándares exigidos por los destinos.

En ese mismo frente, el director regional (s) del SAG, Juan Carlos Valencia, puso el acento en una ventaja sanitaria que también es logística: la región se mantiene sin campañas de mosca de la fruta, lo que —según indicó— favorece el cumplimiento de requisitos fitosanitarios de los países de destino. Valencia agregó que el SAG está presente tanto en plantas frutícolas como en el puerto para certificar la condición fitosanitaria de las frutas que se embarcan, un punto crítico cuando el calendario de exportación se juega con ventanas cortas y alto estándar de control. 

Desde ProChile Atacama, Claudia Pradenas aportó el dato comercial que explica por qué el engranaje se calibra pensando en Estados Unidos: durante 2025 y hasta noviembre, las exportaciones de uva de mesa de Atacama alcanzaron US$108 millones, cifra que equivale al 66% del total de los envíos regionales dirigidos al mercado estadounidense. En ese contexto, el servicio marítimo desde Caldera se vuelve una pieza de continuidad para el principal destino del producto regional. 

El paralelo con 2025 refuerza la idea de una ruta que se ha ido afirmando con el tiempo. El año pasado el arranque se realizó con la nave “Baltic Pearl” (también de Cool Carriers), que zarpó con más de 4.500 pallets rumbo a Filadelfia, mientras el puerto se preparaba para recibir 11 naves y transportar más de 49 mil toneladas. Ese ciclo, además, estuvo marcado por la implementación del protocolo Systems Approach, destacado por APECO y ProChile como un cambio relevante para la industria regional. 

Con el primer zarpe de 2026, la temporada vuelve a poner sobre la mesa una ecuación conocida para la uva temprana del norte: ganar horas y certidumbre al reducir traslados, sostener la condición de la fruta con una logística más directa y blindar el proceso con coordinación sanitaria en origen y puerto. Caldera, en esa lectura, no solo es un punto de embarque: es un factor competitivo para que Copiapó llegue a destino con calidad, ritmo y cumplimiento.

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