Agronegocios
10 de febrero de 2026 | 06:55

Recambio varietal, agua y logística: los frentes que Biobío pone en la mesa tras el cierre de arándanos

Imagen: Freepik
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Con mercados más exigentes y competidores que elevaron el estándar, la región acelera la validación de nuevas genéticas y advierte que un atraso naviero puede costar vida útil y precio en destino.

El cierre positivo en volumen deja una segunda lectura, más estructural: Biobío está empujando una modernización que cruza genética, infraestructura hídrica y cadena logística. 

La temporada de arándanos en la Región del Biobío terminó con un crecimiento de 11,6% en volumen exportado, alcanzando 11.500 toneladas, por sobre las 10.300 del ciclo 2024-2025, según cifras de Asociación Gremial de Productores de Berries de Biobío (Aproberries). El cierre, sin embargo, muestra que la campaña se movió al ritmo del clima y de una logística que cada vez pesa más en la competitividad del negocio.

El presidente del gremio, Francisco Novales, explicó que el potencial de la región pudo ser mayor, pero el evento del 21 de diciembre deterioró condición y obligó a derivar un porcentaje relevante al congelado IQF en lugar de fresco, en una temporada ya adelantada por temperaturas inusualmente altas en invierno y primavera.

En genética, el recambio varietal se instala como respuesta a un consumidor que castiga la fruta blanda y premia firmeza, calibre y capacidad de viaje, especialmente en retail. El salto desde variedades tradicionales como Duke y Legacy hacia alternativas más recientes, como Sekoya, Luna, Arabella y Titanium, se presenta como una decisión económica tanto como agronómica.

La validación técnica de estas nuevas variedades está siendo articulada por Volcan Foods junto al Comité de Arándanos de Frutas de Chile, con apoyo de Corfo Biobío. En una jornada realizada en el Fundo Alaska se efectuaron catas a ciegas para contrastar rendimiento agronómico con aceptación sensorial, una señal de que la industria busca respaldo “de mercado” antes de escalar superficie y comprometer inversiones.

 

El agua y la logística

 

La ministra de Agricultura Ignacia Fernández abordó la urgencia de avanzar en infraestructura hídrica y destacó instrumentos como la nueva Ley de Riego y un plan de embalses medianos, con el objetivo de sostener la capacidad productiva y amortiguar el impacto del cambio climático en regiones exportadoras. Más allá de la superficie, su diagnóstico apunta a que el valor exportado ha crecido, lo que sugiere mejoras de productividad asociadas, en parte, al recambio varietal.

El tercer frente es la logística, donde el tiempo manda. Productores y exportadores valoran que la región cuente con terminales como San Vicente, Coronel y Talcahuano, pero plantean que el eslabón débil son los cambios de última hora en itinerarios navieros. Una semana de retraso puede equivaler a una semana menos de vida útil, con fruta que llega más blanda y con descuentos que suelen recaer en el productor.

En paralelo, distintas publicaciones técnicas y sectoriales vienen reforzando el mismo mensaje a nivel país: temporada adelantada, foco en calidad, y la necesidad de modernizar genética para sostener competitividad en ventanas donde Sudamérica se volvió más dinámica.

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