Agronegocios
6 de marzo de 2026 | 05:09Corfo acelera la innovación y abre nuevas oportunidades para modernizar el agro chileno
El balance presentado por Corfo muestra un fuerte impulso a proyectos de alta sofisticación, adopción tecnológica y escalamiento empresarial, con señales relevantes para sectores estratégicos como la agricultura, donde la innovación aparece como eje clave.
Corfo presentó un balance de su gestión en innovación correspondiente al período 2022-2025, destacando el apoyo a 3.697 empresas a nivel nacional y la movilización de más de $243 mil millones en inversión público-privada, en una estrategia que priorizó proyectos de mayor sofisticación tecnológica, fortalecimiento de capacidades en pymes e internacionalización.
Para el sector agrofrutícola, estas cifras no son menores. La agricultura fue mencionada entre las áreas participantes en procesos de absorción tecnológica impulsados por Corfo, en un contexto donde la transformación digital, la biotecnología y el uso de herramientas avanzadas aparecen cada vez más ligados a la productividad, la sostenibilidad y la competitividad exportadora.
Según los resultados informados por la Gerencia de Innovación, durante este período se impulsaron 512 proyectos de alta sofisticación, a través de instrumentos como Crea y Valida I+D+i e Innova Alta Tecnología, movilizando $149.048 millones en inversión total. De ese monto, $96.918 millones correspondieron a recursos públicos y $52.130 millones a aportes privados. Corfo señaló que este esfuerzo permitió un incremento real de 164% en la inversión público-privada promedio en I+D, respecto de 2022.
El giro hacia iniciativas de mayor complejidad tecnológica también quedó reflejado en la asignación presupuestaria: el 66% del presupuesto del Comité Innova Chile se destinó a proyectos con componente de I+D. Además, el 40% del portafolio utiliza inteligencia artificial como herramienta habilitante, mientras que el 60% de los proyectos de Innova Alta Tecnología desarrolla tecnologías de frontera como nanotecnología, manufactura avanzada, biotecnología e internet de las cosas.
En paralelo, la estrategia incluyó el fortalecimiento de capacidades de innovación en empresas que aún no desarrollaban estas actividades de forma sistemática. En esa línea, se apoyaron 944 proyectos para 2.948 empresas, con una inversión total de $43.096 millones, y el 75% de esos recursos benefició a pymes.
Uno de los instrumentos destacados fue el Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI). A través de este mecanismo, 42 empresas de sectores como agricultura, energía, salud, acuicultura y construcción participaron en misiones tecnológicas a Canadá, Estados Unidos, Noruega, España y Singapur, mientras que 97 empresas avanzan actualmente en fases de adopción de tecnologías de frontera. Para la agricultura chilena, este tipo de iniciativas puede ser clave en ámbitos como eficiencia hídrica, automatización, trazabilidad y gestión de datos. Esta última conexión con el agro es una inferencia sectorial basada en el tipo de tecnologías mencionadas por Corfo.
Otro indicador relevante fue el avance de la Ley I+D, con $761.128 millones en proyectos certificados durante el período. Corfo informó que en 2025, el 75% de los recursos certificados se concentró en regiones, una señal especialmente relevante para sectores productivos ligados al territorio, como la fruticultura y la agroindustria.
En materia de escalamiento comercial, el instrumento Consolida y Expande apoyó a 280 empresas, con una inversión público-privada de $50.635 millones. Entre los resultados reportados, Corfo indicó que por cada peso privado invertido en los proyectos, las empresas generaron en promedio cuatro veces ese valor en ventas al finalizar, y que el 36% de las firmas con proyectos finalizados entre 2023 y 2025 accedió a mercados internacionales, entre ellos Perú, Colombia, México y Estados Unidos.
Desde la mirada agrofrutícola, el balance refuerza una señal de fondo: la innovación dejó de ser un tema complementario para transformarse en una condición estratégica del crecimiento.
En un escenario marcado por el cambio climático, mayores exigencias de mercado y presión por elevar productividad, los instrumentos públicos orientados a I+D, adopción tecnológica y escalamiento pueden jugar un rol cada vez más decisivo en la competitividad del agro chileno.


