Agronegocios
1 de abril de 2026 | 07:10Achicoria chilena rompe su techo productivo y refuerza el valor del Biobío en la agroindustria
Un productor de Los Ángeles alcanzó 110,6 toneladas por hectárea de achicoria industrial, una marca que Beneo califica como inédita en sus registros de Chile y Europa, en un cultivo clave para la obtención de inulina y oligofructosa.
La achicoria industrial volvió a instalarse en el centro de la conversación agrícola del sur de Chile luego de que, según informó Beneo y recogió Diario Financiero, el productor Guillermo Quijada, de la comuna de Los Ángeles, alcanzara un rendimiento de 110,6 toneladas por hectárea en 33 hectáreas, una cifra que la compañía considera inédita en sus operaciones tanto en Chile como en Europa. Más que una marca puntual, el resultado vuelve a poner en escena a un cultivo que ha ido ganando peso silenciosamente en la matriz agroindustrial del centro sur del país.
El hito llega en un momento especialmente activo para esta cadena productiva. La campaña 2026 considera cerca de 5.000 hectáreas sembradas entre Maule y La Araucanía, con una red de 130 productores locales que abastecen la planta ubicada en Pemuco. En la campaña 2025 cerca del 60% de la producción nacional se concentró en Biobío y que el rendimiento promedio alcanzó 55 toneladas por hectárea, una base que ahora parece quedar atrás frente al nuevo salto de productividad.
Aunque suele permanecer fuera del radar del consumidor, la achicoria tiene una historia agrícola y alimentaria mucho más amplia. ODEPA la describe como un cultivo anual de origen situado en Europa meridional, hoy presente en distintos continentes, con destinos que van desde el consumo como hortaliza, en variedades como el radicchio, hasta su uso como sucedáneo del café y como materia prima para la extracción de inulina.
En Chile, su desarrollo comercial comenzó en 2006 con la instalación de la entonces Orafti en Pemuco, operación que hoy continúa como Beneo Chile, desde donde se producen fibras funcionales exportadas a mercados de América y Asia.
La relación de la achicoria y la insulina
Desde la mirada nutricional, la principal fortaleza de la raíz de achicoria está en la inulina. AESAN señala que se trata de una fibra alimentaria soluble compuesta por unidades de fructosa y extraída de la raíz de achicoria.
Una revisión sistemática publicada en The Journal of Nutrition concluyó que los fructanos tipo inulina tienen efecto prebiótico sobre la microbiota intestinal y que su consumo se ha asociado con mejoras en laxación, sensibilidad a la insulina, perfil lipídico, absorción de calcio y magnesio, y sensación de saciedad. A ello se suma un metaanálisis de 2024 que observó beneficios modestos en control de peso, índice de masa corporal, masa grasa y circunferencia de cintura con suplementación de fructanos tipo inulina derivados de achicoria.
Eso sí, la evidencia también llama a la prudencia. La misma revisión sistemática reporta que la tolerancia digestiva puede variar según la dosis y la persona, con síntomas como flatulencia, hinchazón o dolor abdominal descritos en parte de los ensayos.
En otras palabras, la achicoria no debe venderse como un producto milagroso, sino como una materia prima de alto valor para el desarrollo de alimentos funcionales, con respaldo científico y con una cadena agrícola que hoy muestra señales concretas de competitividad.
Para el agro del Biobío y del centro sur, el récord productivo conocido esta semana no solo habla de toneladas, sino también de sofisticación, valor agregado y una oportunidad real de posicionamiento internacional.


