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25 de agosto de 2025 | 08:13IA y calidad trazan la hoja de ruta de la actividad semillera en Chile
El Congreso Nacional de Semillas de ANPROS reunió a más de 700 asistentes y dejó una definición clara: la próxima década se jugará entre inteligencia artificial aplicada, calidad y trazabilidad como sello país.
Con más de 700 asistentes, el Congreso Nacional de Semillas de ANPROS cerró con una idea-fuerza clara: la competitividad del agro chileno crecerá donde convergen ciencia aplicada (IA, edición génica, biológicos, datos), estándares robustos de calidad y trazabilidad, y modelos de adopción capaces de mostrar resultados en campo. No fue un simple inventario de tendencias, sino una convergencia de visiones que perfila una hoja de ruta concreta para el país.
“Hoy, más que nunca, el trabajo en equipo, la coordinación y la adopción inteligente de tecnología —guiados por liderazgos positivos— son la clave para seguir creciendo”, señaló Mario Schindler, director ejecutivo de ANPROS.
El diagnóstico compartido fue optimista y exigente a la vez: la innovación ya está disponible y madura para crear valor —agricultura de precisión, software y big data, biotecnología/edición génica, IA y biológicos—. El entorno global, dinámico y más selectivo, premia la calidad con trazabilidad comprobable, impulsa la diversificación de abastecimiento y exige estándares verificables. Para Chile, esto abre oportunidades: ventanas de contraestación, servicios de I+D y alianzas que convierten conocimiento en negocio. La edición génica, combinada con IA, asoma como palanca para acelerar el mejoramiento y responder con rapidez a productividad y resiliencia, mientras un ciclo de inversión más prudente empuja a la industria a ser más disciplinada, con pilotos de impacto, métricas tempranas y partnerships que facilitan el escalamiento.
“De cara al futuro, vamos a consolidar mercados estratégicos —Europa, Norteamérica y Japón, abriendo además Asia y nuevos destinos— y a acelerar la sostenibilidad del negocio: uso eficiente de agua y energía, fitomejoramiento y nuevas técnicas —incluida la edición génica cuando corresponda—, todo bajo reglas claras y de estándar internacional”, sostuvo Eduardo De la Sotta, presidente de ANPROS.
La agenda nacional conectó los puntos en clave de oportunidad: productividad con tecnología disponible hoy, siempre que exista alineamiento público–privado, colaboración y reglas modernas. El SAG reafirmó el piso de confianza del sistema —certificación, fiscalización, trazabilidad y digitalización—, mientras el sur de Chile se consolida como polo por sus cadenas integradas y asistencia técnica; en cereales, se proyecta mayor competitividad con información de calidad, coordinación y contratos de producción que den estabilidad.
El aprendizaje central fue la competitividad del negocio semillero chileno se definirá por adoptar IA y datos donde muevan la aguja del rendimiento y la decisión; consolidar calidad y trazabilidad como sello país que abre mercados y fideliza clientes; y alinear reglas y eslabones (industria–productores–academia–Estado) para convertir ciencia en negocio, con foco en edición génica y I+D en contraestación.
Según señalan los organizadores el Congreso deja una hoja de ruta clara y compartida: implementar tecnología con propósito, con las personas y el talento al centro, donde IA, datos y mejoramiento efectivamente muevan la aguja; elevar y demostrar la calidad con trazabilidad como sello país; y tejer alianzas entre industria, productores, academia y Estado para abrir mercados y dar estabilidad al negocio. Ese es el camino para convertir agro y ciencia en resultados concretos hoy.


