Noticias Agrícolas
12 de noviembre de 2025 | 06:05

Plantines bajo la lupa: SAG exige declarar la producción hortícola antes del 30 de diciembre

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La norma detalla especies reglamentadas como tomate, lechuga, cebolla, cucurbitáceas, brásicas y zanahoria, y exige programa operacional, uso de semillas y sustratos certificados y registros rigurosos de producción. El plazo vence el 30 de diciembre.

Tomates, lechugas, cebolla, zapallo y zanahoria forman parte del corazón de la canasta básica de Chile y del calendario hortícola de Ñuble. Para que esas hortalizas lleguen a la mesa, el primer eslabón es invisible a los consumidores: la producción de plantines sanos y trazables. Con ese objetivo, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) recordó a viveristas y productores la obligación de presentar la Declaración Anual de Producción, a más tardar el 30 de diciembre, un reporte que consolida lo plantado y vendido por especie y que permite anticipar riesgos, focalizar fiscalización y activar la trazabilidad ante una emergencia sanitaria. 

“La declaración anual de producción consiste en detallar la cantidad de plantas ya producidas durante el año por cada especie de hortaliza reglamentada”, explicó Paola Fierro, coordinadora regional de Viveros y Depósitos de Plantas en Ñuble. El director regional del SAG, Osvaldo Alcayaga, subrayó el sentido de la medida: “garantizar la sanidad vegetal”. 

El marco regulatorio que ordena esta actividad es la Resolución Exenta N.º 3346 de 2016 del Ministerio de Agricultura, que establece los requisitos fitosanitarios para los viveros de hortalizas y faculta al SAG para instruir medidas de control cuando se detecten plagas cuarentenarias. 

La resolución también fija obligaciones de inscripción y de operación, define procedimientos de inspección, muestreo y manejo de material de propagación, y detalla la información mínima que los viveros deben mantener disponible para verificación.

La norma es precisa en cuanto a las especies bajo control: apio; brásicas como brócoli, coliflor y repollo; cebolla; cucurbitáceas que incluyen melón, sandía, zapallo y zapallo italiano; espinaca; lechuga; solanáceas como ají, berenjena, pimiento y tomate; y zanahoria, además de los híbridos de esas especies. 

En todos los casos, los viveros deben implementar un Programa Operacional, utilizar sustratos y semillas certificadas, y mantener registros de producción que respalden la Declaración Anual. 

El llamado del SAG Ñuble se suma a comunicaciones públicas difundidas esta semana por medios regionales y agropecuarios, que recalcan la fecha de cierre del trámite y su rol en la bioseguridad de la cadena hortícola. 

En esos mensajes se insiste en que el reporte de producción “es esencial para prevenir plagas y resguardar los cultivos”, y en que la información consolidada permite a la autoridad cruzar datos con guías de despacho y programas de control para mejorar la fiscalización y la respuesta ante eventuales detecciones. 

 

Cuidado sanitario

 

La Resolución 3346 fue ajustada pocos meses después de su publicación para clarificar procedimientos, y convive con un paquete de normativas y formularios operativos que el SAG mantiene disponibles para descarga: desde la solicitud de inscripción de viveros y depósitos de plantas hasta instructivos y formatos asociados a programas de plagas no cuarentenarias reglamentadas. Este ecosistema normativo busca homogeneizar estándares y reducir brechas de cumplimiento a lo largo del país. 

Más allá de la letra chica, el trasfondo es productivo y sanitario. Ñuble concentra una franja relevante de la horticultura al aire libre y bajo invernadero, con alta dependencia de plantines de calidad para asegurar prendimiento, uniformidad y rendimiento. En ese sentido, la Declaración Anual no es un mero trámite: es la última ficha del registro del vivero que, al cierre del año, permite a la autoridad y a la industria contar con un mapa de oferta, identificar cuellos de botella y sostener la trazabilidad desde el almácigo hasta la cosecha. “Un plantín sano en el vivero es la mejor garantía para una cosecha sana en el campo”, resume Fierro. 

El SAG indicó que hay un formato específico para facilitar la presentación de la declaración y que las oficinas a lo largo del país pueden orientar a los usuarios. Quienes necesiten revisar el marco legal o los procedimientos complementarios pueden encontrar la resolución, sus modificaciones y los formularios en los portales oficiales del servicio. Para los viveristas, el mensaje es directo: regularizar la situación a tiempo no solo evita sanciones, también fortalece la bioseguridad de toda la cadena hortícola de Ñuble y del país.

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