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14 de noviembre de 2025 | 06:50Productores atentos a estrés térmico: claves para enfrentar las altas temperaturas
Investigadores de INIA Quilamapu advierten riesgo de estrés térmico e incendios en Ñuble y Biobío y recomiendan reforzar riego, sombreo, bloqueadores solares en cultivos y protección a trabajadores.
Una nueva ola de calor pondrá a prueba a los productores de la zona centro-sur. De acuerdo con los reportes agrometeorológicos, para los próximos días se esperan cielos despejados y temperaturas máximas que superarán los 30 °C en buena parte del valle central, especialmente en las regiones de Ñuble y Biobío, lo que eleva el riesgo de estrés térmico en cultivos, hortalizas e invernaderos.
El investigador y especialista en agroclimatología de INIA Quilamapu, Raúl Orrego, explica que en el valle central de Ñuble y Biobío los termómetros se moverán entre 29 y 31 °C durante varios días consecutivos, condiciones que calzan con la definición de ola de calor para esta época del año.
La Dirección Meteorológica de Chile considera estos eventos cuando la temperatura máxima supera durante al menos tres días seguidos un umbral extremo, equivalente al percentil 90 de la climatología 1991–2020.
Orrego recuerda que, para la fecha, temperaturas por sobre 27,5 °C ya se consideran altas en el valle central y, si se prolongan, se traducen en estrés para cultivos extensivos, hortalizas y frutales, además de aumentar los riesgos para las personas que trabajan a la intemperie. Fenómenos como este se han vuelto más frecuentes e intensos en la macrozona centro-sur, en línea con el incremento de olas de calor asociado al cambio climático.
Agua oportuna y suelo hidratado: la primera línea de defensa
Frente a este escenario, la recomendación central de INIA Quilamapu es no llegar tarde con el agua. Orrego enfatiza que es clave mantener una adecuada hidratación del suelo y del cultivo, con especial atención a los frutales, que muestran mayor sensibilidad a los golpes de calor.
El ajuste del riego hacia las primeras horas del día, cuando la planta presenta mayor actividad fotosintética, permite mejorar la eficiencia del uso de agua y preparar al huerto para las horas de mayor demanda evaporativa.
En invernaderos, los especialistas recomiendan reforzar la ventilación natural y mecánica, abrir laterales y techos cuando sea posible y utilizar mallas que reduzcan la radiación directa y la temperatura al interior, evitando así daños en flores, frutos y tejidos tiernos. Estas herramientas, combinadas con un riego bien calibrado, son clave para amortiguar los picos de calor en hortalizas y berries bajo cubierta.
Frutales: bloqueadores solares cada 15 días y manejo fino del riego
En el caso de los frutales, el investigador de INIA Quilamapu Jorge Retamal subraya que es “indispensable mantener riegos adecuados antes y durante los eventos de calor”, para evitar la deshidratación de plantas y árboles y proteger la intensidad de calibre y la calidad final de la fruta.
El especialista destaca, además, la conveniencia de incorporar bloqueadores solares de uso agrícola cada 15 días, aplicados con nebulizadores en grandes superficies o bombas de espalda en la pequeña agricultura. Productos como el caolín y otras formulaciones reflectantes ayudan a disminuir la radiación directa sobre hojas y fruta, reduciendo el riesgo de quemaduras y pérdida de rendimiento. Estas recomendaciones se han vuelto habituales en las estrategias de manejo de estrés térmico y radiación para frutales en la región de Ñuble. I
Retamal recuerda que estos manejos se complementan con sombreados parciales en huertos jóvenes, ajustes de carga frutal y una revisión del estado de los sistemas de riego tecnificado, de modo de asegurar una distribución homogénea del agua en toda la superficie del cuartel. En paralelo, INIA Quilamapu impulsa proyectos de fruticultura sostenible y resiliente, seleccionando material vegetal más adaptado a condiciones de temperaturas extremas y déficit hídrico.
Seguridad de trabajadores: evitar las horas punta de calor

Además del impacto sobre los cultivos, la ola de calor implica un riesgo directo para la salud de trabajadores agrícolas, temporeros y operarios que realizan labores al aire libre. Orrego insiste en la importancia de asegurar una buena hidratación, programar las faenas más exigentes fuera del horario de mayor temperatura —generalmente entre el mediodía y las 17:00 horas—, y garantizar el uso de elementos de protección personal como sombreros de ala ancha, ropa de manga larga liviana, lentes con filtro UV y protector solar de reaplicación frecuente. Reforzar las pausas a la sombra y la capacitación en síntomas de golpe de calor también forma parte del protocolo recomendado por la institución.
El escenario no solo preocupa por el estrés térmico en huertos y cultivos. Pese a que el año ha sido seco, existe una alta disponibilidad de pasto verde y material vegetal fino que, a medida que avance la temporada, se transformará en combustible altamente inflamable. Orrego advierte que, con temperaturas que superen los 30 °C y baja humedad relativa, aumenta considerablemente la probabilidad de incendios en praderas, matorrales y áreas forestales del centro-sur.
Por ello, el llamado es a implementar cortafuegos en torno a predios y viviendas rurales, limpiar bordes de caminos y eliminar residuos vegetales acumulados cerca de bodegas, galpones y huertos. Evitar quemas agrícolas, no realizar faenas con chispas en las horas de mayor calor y coordinarse con los comités comunales de emergencia son medidas preventivas que pueden marcar la diferencia en una temporada proyectada como compleja en materia de incendios.
Información en línea para tomar decisiones en el campo
Para ajustar en tiempo real las decisiones de riego y manejo, los especialistas recomiendan seguir los pronósticos y alertas de la Red Agrometeorológica de INIA y el sistema de monitoreo de olas de calor de la Dirección Meteorológica de Chile, que permiten visualizar en un mapa las estaciones que se encuentran bajo eventos de calor extremo. Estas herramientas se han transformado en un insumo clave para productores frutícolas que necesitan anticipar ventanas de riesgo y planificar manejos de protección, desde la aplicación de bloqueadores solares hasta la reprogramación de cosechas.
En un contexto de veranos cada vez más calurosos y prolongados, el mensaje de INIA Quilamapu para la fruticultura de exportación y la pequeña agricultura es claro: prepararse con anticipación, afinar el riego, proteger la fruta y cuidar a las personas es hoy parte central del manejo del huerto, tanto como la fertilización, la poda o el control de plagas.


