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28 de diciembre de 2025 | 05:40Cabo de Hornos 2023 roza la perfección: 99 puntos en Descorchados 2026 y “Mejor Tinto de Chile”
El ícono de Viña San Pedro fue distinguido como Mejor Tinto de Chile en la guía Descorchados 2026, consolidando el salto cualitativo del Cabernet del Cachapoal Andes.
Un Cabernet Sauvignon del Valle del Cachapoal Andes acaba de instalarse en la cima del mapa vitivinícola chileno. Cabo de Hornos 2023, vino ícono de Viña San Pedro, obtuvo 99 puntos en la edición 2026 de la guía Descorchados y, además, fue elegido “Mejor Tinto de Chile”, un doble reconocimiento que no solo refuerza el peso de las etiquetas premium nacionales, sino que también pone el foco en el potencial de un origen que históricamente ha competido con zonas más “clásicas” del Cabernet chileno.
La distinción llega tras una trayectoria que la propia nota describe como sostenida: en las últimas añadas, el vino se ha mantenido por encima de los 93 puntos, con una curv ascendente que tuvo un anticipo importante en 2022, cuando alcanzó 97 puntos. Ese camino desemboca hoy en una evaluación “casi perfecta” para la cosecha 2023.
Cachapoal Andes: el origen detrás del salto
Más allá del puntaje, el hito tiene un componente territorial. Según el artículo, Cabo de Hornos se convierte en el único Cabernet Sauvignon de su categoría, proveniente del Cachapoal Andes, en alcanzar una calificación de esta magnitud dentro del contexto chileno, un dato que vuelve a instalar la conversación sobre terroir, diferenciación de origen y la capacidad de ciertos valles de montaña para producir vinos de alta gama con identidad propia.
El relato del viñedo también aporta claves: la cosecha 2023 corresponde a un Cabernet 100% Cachapoal Andes, con parras ubicadas a 500 metros sobre el nivel del mar. En términos de suelo, se describen perfiles fluviales y mixtos del piedemonte andino, con presencia de gravas, rocas angulares, arena, limo y arcilla, elementos que —en la interpretación del texto— contribuyen a taninos finos y un sello mineral.
Para una audiencia agroalimentaria, este tipo de información es más que “romanticismo enológico”: habla de cómo el manejo de sitio, la zonificación del cuartel y la lectura del suelo pueden transformarse en valor, incluso en industrias donde el origen y la trazabilidad están creciendo como atributos comerciales.
La mano técnica: Mustakis y la búsqueda de precisión
El reconocimiento se produce bajo la dirección del enólogo Gabriel Mustakis, quien en la misma edición fue distinguido como “Mejor Enólogo de Chile”, reforzando la idea de que el resultado no responde solo a una buena vendimia, sino a un proyecto consistente en el tiempo.
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En cuanto a vinificación, el artículo describe una filosofía de mínima intervención y un trabajo detallista en bodega: triple selección manual de uvas en distintas etapas; fermentación en recipientes de diversos tamaños y materiales con el objetivo de preservar la identidad de cada sector del viñedo; y una crianza de 22 meses en barricas de roble francés y fudres (grandes contenedores de madera) para priorizar equilibrio y expresión del origen.
Este logro es el resultado de un trabajo conjunto entre equipos agrícolas y enológicos durante años, y lo asocia con la vocación original del proyecto: producir vinos capaces de expresar con autenticidad el lugar del que provienen.
En un escenario donde la fruticultura chilena compite por reputación, acceso a mercados y posicionamiento premium, la historia de Cabo de Hornos también deja una lectura transversal: cuando el origen se gestiona con datos, manejo agronómico fino y decisiones coherentes de vinificación, el territorio deja de ser un “apellido” y pasa a ser una ventaja competitiva.


