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29 de enero de 2026 | 06:45Calabaza chilena acelera su salto a Europa y proyecta triplicar volumen en dos temporadas
La exportadora chilena DISA elevó sus envíos desde 66 mil kg en 2023 a 154 mil kg en 2024 y apunta a 250 mil kg en 2025, con una ventana comercial entre marzo y mayo.
La calabaza chilena empieza a encontrar espacio en los mercados internacionales, en un rubro donde la mayor parte de la oferta aún se queda en casa. En Chile, cerca del 96% de la producción se destina al consumo interno, ya sea en fresco o para procesamiento, por lo que el gran reto del sector está en abrir y consolidar destinos de exportación.
En esa línea, Exportadora DISA, con operaciones en uva de mesa, nueces y zapallos, ha empujado su estrategia con calabaza Butternut hacia Europa. La compañía inició su incursión en 2023 con 66.000 kilos exportados y en 2024 subió a 154.000 kilos. Para la temporada 2025, proyecta alcanzar 250.000 kilos, apalancada en una expansión de superficie y un plan de crecimiento de volumen en el corto plazo.
Según la empresa, la campaña actual ha evolucionado de forma positiva gracias a una primavera estable en temperaturas y precipitaciones, lo que permitió un desarrollo óptimo del cultivo. En producción destinada a exportación, DISA reporta niveles aproximados de 55.000 kilos por hectárea, trabajando con las variedades Butternut Atlas y Butternut Sweet Band.
En destinos, el foco ha estado en el mercado europeo. Durante la última temporada, los envíos se concentraron en Italia y se sumaron embarques a España y Bélgica. Para sostener la expansión comercial, DISA mantiene una alianza estratégica con la firma GreenLine Gate B.V., orientada al desarrollo de nuevos productos y a la apertura de mercados adicionales.
España asoma como una plaza clave por su alto consumo per cápita, y la compañía proyecta fortalecer allí su presencia y volumen de ventas, mientras explora opciones en otros mercados de Europa, América y Asia. En paralelo, la empresa busca ampliar la superficie de Butternut para acercarse, en el corto plazo, a una producción de 500.000 kilos, combinando exportación y mercado interno.
El crecimiento, sin embargo, viene acompañado de desafíos conocidos para cualquier exportador chileno. La demanda por calabaza en formatos de IV y V gama está al alza, pero llevar esos productos a destino desde Chile implica barreras logísticas relevantes por costos y tiempos de tránsito, tanto marítimos como aéreos. A esto se suma que la ventana comercial de la calabaza chilena en fresco se concentra entre marzo y mayo, acotando la estrategia para ciertos programas y mercados.
En sostenibilidad y costos operacionales, DISA destaca un eje energético para respaldar su operación agrícola. En los últimos tres años implementó una planta fotovoltaica de 300 kW para autoabastecimiento con distribución bidireccional, y actualmente ejecuta un segundo proyecto de 250 kW. Con estas iniciativas, espera reducir alrededor de 95% sus costos de electricidad y asegurar un suministro estable para sus procesos productivos.


