Noticias Agrícolas
5 de enero de 2026 | 06:16

Transición ENOS y estrés hídrico: CEAZA advierte temperaturas sobre lo normal en el interior de Coquimbo y embalses en 21% regional

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Con caudales en torno a 39%–42% de los históricos y embalses críticos en Elqui y Limarí, el escenario combina déficit de precipitaciones y mayor demanda evaporativa, elevando la presión sobre la planificación de riego y la gestión de agua para frutales.

La Región de Coquimbo inicia 2026 con una señal climática que, en el papel, suena a “normalización”, pero que en el campo puede traducirse en más exigencias: CEAZA proyecta el tránsito desde condiciones asociadas a La Niña hacia una fase neutra del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), con temperaturas costeras volviendo a rangos típicos, mientras el interior —valles, precordillera y cordillera— tendería a mantener promedios por sobre lo normal durante el verano. 

La lectura productiva es clara: menos “forzante” de viento frío costero, pero más probabilidad de calor en zonas agrícolas interiores, justo cuando la demanda de agua y el riesgo de golpes de sol en fruta se vuelven más sensibles. 

El diagnóstico de CEAZA, publicado el 31 de diciembre de 2025, se apoya en su Boletín Climático y en la evolución reciente del Pacífico ecuatorial: en noviembre, la temperatura superficial del mar en el Pacífico central cerca del ecuador se movió hacia valores cercanos al promedio, lo que el centro interpreta como el inicio de la transición desde La Niña hacia ENOS-neutral. Los modelos, agrega CEAZA, apuntan a que esa fase neutra se consolide entre diciembre y febrero, se mantenga hasta el invierno y luego evolucione hacia un escenario El Niño. 

Para el territorio, el matiz no es menor. CEAZA explica que el debilitamiento de La Niña implica que el viento frío que corre a lo largo de la costa tendería a normalizarse, por lo que las temperaturas costeras deberían alinearse con lo esperable para la época. En paralelo, “al contrario del borde costero”, el interior desde Atacama hacia el sur queda con una proyección de temperatura del aire, en promedio, por sobre el rango normal en el trimestre diciembre–febrero, un mensaje que pone el foco en los valles productivos.

El componente meteorológico de corto plazo ya venía mostrando esa tensión. Dos días antes de la nota principal, CEAZA informó un evento de altas temperaturas en valles interiores entre el lunes 29 y el miércoles 31 de diciembre, con máximas cercanas a 34 °C en localidades como Vicuña y Salamanca, y en torno a 33 °C en Pisco Elqui, Punitaqui y El Palqui, asociado al desarrollo de una vaguada costera. Ese patrón aparece también contextualizado en el boletín de diciembre como un episodio de calor ligado a vaguada costera, dorsal en altura y variabilidad intraestacional. 

La arista más crítica para la fruticultura regional sigue siendo el agua. El Boletín Climático CEAZA de diciembre (condiciones al cierre de noviembre) describe un sistema hidrológico “muy delicado” por precipitaciones bajo lo normal en años recientes y bajos caudales por sexto año consecutivo. En la temporada iniciada en abril, los caudales alcanzan 39% de sus valores históricos en Elqui, 42% en Limarí y 40% en Choapa. 

En embalses, la foto se mantiene altamente desigual: Elqui en 24% de su capacidad total, Limarí en 14% y Choapa en 93%, llevando el total regional a apenas 21% de capacidad, sin variaciones significativas en el último mes según CEAZA. 

Para la agricultura, ese “21% regional” no es un promedio tranquilizador: conviven cuencas con reservas estrechas (Elqui y, sobre todo, Limarí) con otra en mejores condiciones (Choapa), lo que suele traducirse en estrategias de riego, turnos y restricciones muy distintas por territorio. 

En precipitaciones, el boletín indica que durante el período analizado predominó la llovizna costera propia del avance de la temporada seca, por lo que el déficit persiste en gran parte de la región, especialmente en valles y precordillera. 

El déficit promedio llega a 24% en Elqui, 16% en Limarí y 7% en Choapa, mientras la ausencia de eventos redujo la cobertura nival regional a 4,90 km² al cierre de noviembre. Con ese telón de fondo, CEAZA proyecta que, durante el trimestre diciembre–febrero, la precipitación —si ocurre— tendería a concentrarse más bien en sectores cordilleranos bajo la llegada de núcleos fríos en altura, manteniéndose el déficit principalmente en valles. 

La transición hacia ENOS-neutral que plantea CEAZA también encuentra respaldo en los centros internacionales de referencia. NOAA (CPC) indicó en su discusión diagnóstica del 11 de diciembre de 2025 que La Niña se favorece por “uno o dos meses” más, con una transición a ENSO-neutral como escenario más probable en enero–marzo de 2026 (con 68% de probabilidad). 

La Organización Meteorológica Mundial (WMO) también comunicó en diciembre de 2025 que aumenta gradualmente la probabilidad de retorno a condiciones neutrales para enero–marzo y febrero–abril de 2026 (aprox. 65% a 75%). Ver información de Climate Prediction Center aquí 

En clave agrofrutícola, el mensaje operativo es menos climático y más de manejo: temperaturas interiores por sobre lo normal elevan la evapotranspiración y, por tanto, la demanda hídrica; aumentan riesgos de estrés térmico, golpes de sol y desórdenes asociados a calor en fruta; y presionan la programación de riego, coberturas y manejo de canopia para proteger calidad. 

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