Noticias Agrícolas
Por Andrea Bustos , 23 de febrero de 2026 | 08:26

Menos agua, mismo estándar: las claves para sostener productividad en paltos, cítricos y uva

Cuenca del Aconcagua, Chile.
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Andrés Puebla, director ejecutivo de Aconcagua Network, plantea que la sostenibilidad ya no se declara: se mide, se gobierna y se implementa en el huerto, con foco en huella hídrica, eficiencia de riego y coordinación de toda la cadena.

En fruticultura, la temporada no espera. Y cuando el agua escasea, el margen de error se vuelve carísimo: se paga en calibre, en condición, en energía de bombeo y, cada vez más, en reputación.  

Andrés Puebla, director ejecutivo de Aconcagua Network.

En la Región de Valparaíso, donde la sequía prolongada y los extremos climáticos ya no son noticia sino contexto productivo, empieza a tomar fuerza un enfoque que incomoda por lo simple: ordenar la conversación con medición, y empujar decisiones con gobernanza y trabajo colaborativo, no solo con diagnósticos.

Desde esa vereda opera una red que busca aterrizar la sostenibilidad en acciones concretas, con un hilo conductor: lo que no se mide no existe, y lo que no se gestiona no cambia. 

En esta entrevista, el ingeniero agrónomo de la PUCV, Andrés Puebla, director ejecutivo de Aconcagua Network, consultor en paltos y cítricos, y especializado en gestión de empresas, detalla cómo se articula el trabajo territorial, qué rol le cabe al productor y qué está pidiendo la cadena comercial cuando el mercado ya no compra solo fruta: compra evidencia.

Aconcagua Network es una red colaborativa del Valle/Cuenca del Aconcagua de Chile orientada a empujar una fruticultura más sostenible y resiliente, con foco fuerte en gestión del agua y en cómo esa sostenibilidad se demuestra con datos y se coordina entre actores.

Andrés Puebla de exponiendo por Aconcagua Network y junto a Asociación WAVE a la delegación de la FAO y OCDE, sobre Conducta Empresarial Responsable (RBC) y de los avances en sostenibilidad en fruticultura en el Valle del Aconcagua.

¿Cómo defines el trabajo de Aconcagua Network y el tuyo, cómo surge la preocupación por el valle y con quiénes estás trabajando colaborativamente?

Lo defino como un trabajo técnico, de articulación, gestor y colaboración en el ámbito de la fruticultura sostenible, bajo este punto es que mi trabajo se desenvuelve buscando estructurar el proyecto, dando gobernanza al mismo y desarrollarlo dentro de los pilares de la sostenibilidad. 

La preocupación por el valle siempre ha estado, en los últimos años se ha intensificado por la sequía prolongada que ha afectado a los frutales cultivados en la región y los diferentes cambios climáticos asociados, como alta radiación solar, aumento de las temperaturas máximas y olas de calor en verano, eventos de precipitaciones concentradas en poco tiempo, por ejemplo. 

Trabajamos colaborativamente con entes públicos y privados del sector que se relacionan en estos ámbitos de desarrollo, Ministerio del Medio Ambiente, Dirección General de Aguas, entre otros públicos y empresas privadas.

 

¿Cómo opera y que acciones concretas están haciendo en el territorio?

Operamos colaborando en la búsqueda de soluciones a problemáticas que presentan los productores de frutas, el entorno en el cual se mueven estos productores y la Gobernanza local, así también medimos indicadores de Sostenibilidad como la Huella Hídrica y lo aplicamos en los campos de forma de apoyar en la transición a una producción y cadena de suministros sostenibles.

Las acciones concretas en el territorio es participar en comités que buscan soluciones en temas específicos, por ejemplo, del agua, apoyando en la Mesa Hídrica de Valparaíso, acercando la cadena de suministros a los distintos gremios frutícolas, gestionando, difundiendo e implementando la información existente aplicándola de forma práctica en los huertos frutícolas.

 

¿Qué tan relevante son estos tres pilares: productores, cadena de suministro y un “entorno propicio”?

Es muy relevante, entendiendo que nos da un orden en las diferentes áreas de trabajo y que abarca toda la cadena, desde el productor hasta el consumidor final y el entorno en el cual se mueve esta cadena.

 

Se hace énfasis en que lo que no se mide no existe, ¿en materia hídrica como se logra esto y cómo lo han logrado en la Cuenta del Aconcagua¡?

Se mide en los diferentes ámbitos de la Sostenibilidad, dentro de lo Medio Ambiental, el ámbito del agua es posible hacerlo midiendo la Huella Hídrica y en futuro cercano la eficiencia hídrica.

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¿Qué rol cumple el productor dentro del modelo y qué se espera de la cadena comercial (exportadoras, retail, importadores)?

El rol que cumple el productor es el de adoptar e implementar las prácticas sostenibles como modelo de ejemplo en estos cambios y con ello difundir y compartir los avances, se entiende que es un proceso en el cual existe una transición que debe ser acompañada y apoyada por la misma Red y obviamente sus pares.

Lo que se espera de la cadena comercial es el reconocimiento de la adopción de estas prácticas y que esto se traspase al consumidor final quien hará un diferenciamiento a la hora de la compra de una fruta de un valle sostenible.

 

¿En relación a los cultivos de paltas, cítricos, uvas cuál es la mirada actual y la proyección que visualizan en cuanto a manejo hídrico, cambios culturales, sustentabilidad del negocio en la zona?

La mirada inicial es saber dónde estamos parados en lo social, económico y medio ambiental, para ello hay que medir, una vez que se mida es adoptar las prácticas que apunten a mejorar en cada una de estas áreas de trabajo, eso independiente del cultivo y con ellos proyectar la producción sostenible del negocio frutícola en el futuro, con reconocimiento del valle.

 

¿Qué cree que el sector ha hecho mal cuando discute el agua y cómo se corrige eso?

Es difícil opinar de lo malo, creo que siempre se trata de hacer las cosas bien y buscar lo mejor, ahora no todo resulta como se espera ni a la velocidad que se quiere, esto porque son muchos los involucrados y todos tratan de aportar lo que hace lento el proceso de adopción y cambios.

 Ahora lo que siempre se adolece es gestión en general; de la información, de los resultados, de los avances, etc; específicamente en temas de agua es el unificar conceptos y medidas a tomar, muchas veces las discusiones se alargan desmedidamente y poco se concreta, para corregir esto insisto es gestionar los resultados para facilitar la toma de decisiones de quienes efectivamente pueden hacerlo y esto referido tanto en la parte pública como privada, a nivel de huerto como del entorno en que se desenvuelve la producción frutícola.

 

Mirando 2026 y el mediano plazo: ¿cuáles son los tres cambios más urgentes que deberían implementar los predios para sostener productividad con menos disponibilidad hídrica? (tecnificación, diseño de riego, manejo de suelo, portainjertos/variedades, gestión de cuenca).

Correctas estrategias hídricas que determinen con precisión el cuánto y el cuándo regar, correcto funcionar del sistema de riego de modo de hacerlo lo más eficiente posible y adopción de tecnologías que permitan medir la humedad del suelo y el estado hídrico de las plantas.

 

Y si tuviera que priorizar: ¿qué aporta más rápido—mejor programación con datos, infraestructura, o cambios de manejo agronómico?

Cambios en el manejo agronómico, eso es de inmediato, fácilmente medible y sin aumentar los costos.

 

Usted ha planteado en un webinar reciente un punto clave: bajar horas de bombeo reduce agua, pero también electricidad, uno de los costos fuertes del rubro. ¿Qué “errores de riego” está viendo hoy que encarecen energía y agua al mismo tiempo? 

Muchas veces se riegan tiempos que exceden lo que realmente requieren las plantas y en altas frecuencias, se pueden ajustar los tiempos y frecuencias sin afectar producción y calidad.

 

¿Qué indicadores recomienda para que un productor sepa si está ganando eficiencia de verdad (y no solo “regando menos”)?

Medir volúmenes de agua aplicado dentro del mismo mes, compararlo con el mismo mes en temporadas pasadas obviamente en un mismo sector de plantas adultas.

 

Se habló de avanzar hacia un sello (no “otra certificación”) visible para el consumidor europeo, que identifique fruta producida con sostenibilidad demostrable. ¿Qué debe garantizar ese sello para que sea creíble y no se quede en marketing?

Debe garantizar que los estándares con los que se mide estén validados internacionalmente, compromisos a futuro de mantener estas prácticas y colaborar con otros productores que quieran adoptar las medidas para una producción sostenible.

 

Y mirando el riesgo reputacional del agua en palta: ¿cómo se protege la licencia social de la fruticultura cuando la cuenca está tensionada y la demanda externa pide evidencia?

Creo que la industria debe estar unida, manejar conceptos similares, el liderazgo de ser efectista en el mensaje, adoptar prácticas preventivas y no reactivas y que cada parte involucrada se responsabilice en su ámbito de acción de modo que el conjunto entregue evidencia medible y concreta. 

 

 

 

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