Noticias Agrícolas
1 de abril de 2026 | 07:15La sequía deja de ser coyuntura y consolida un nuevo mapa de riesgo
El reporte climático 2025 de la Dirección Meteorológica de Chile registró un déficit nacional de precipitaciones de 25,8 %, ubicó al año entre los más secos desde 1961.
El dato más inquietante del informe no está solo en el calor, sino en la continuidad de la escasez hídrica. MeteoChile reportó que en 2025 hubo déficit nacional de precipitaciones de 25,8 %, lo ubicó como el undécimo año más seco desde 1961 y confirmó que el país acumula 19 años consecutivos con lluvias bajo el promedio. Además, la década 2016-2025 fue la más seca registrada. Para la fruticultura, esta secuencia deja de ser una alerta estacional y pasa a ser una condición estructural del negocio.
Desde la agroclimatología, la consecuencia es directa: menos lluvia no significa solo menos agua embalsada, sino también más presión sobre calibre, carga, retorno floral y estabilidad productiva.
Una revisión científica resumida por AGRIS/FAO señala que la sequía en frutales caducos puede reducir el rendimiento en la temporada actual por menor tamaño de fruto, y también comprometer campañas siguientes al afectar iniciación floral, retorno de flor y cuaja. El mismo trabajo subraya que un estrés hídrico severo puede deteriorar la maduración y la calidad organoléptica.
Pero el escenario no conduce necesariamente a una lógica de resignación. La propia FAO muestra que el riego deficitario regulado, bien planificado y aplicado en etapas específicas, ha permitido en algunos sistemas frutales mejorar la eficiencia del uso del agua sin pérdidas de rendimiento relevantes, siempre que exista medición de humedad de suelo, programación basada en evapotranspiración y seguimiento fino del crecimiento del fruto y del árbol. En otras palabras, la eficiencia hídrica ya no puede depender solo de infraestructura; depende también de inteligencia agronómica.
La persistencia de la sequía obliga a revisar portainjertos, densidades, calendarios de riego, sensores, cobertura de suelo y hasta la localización futura de algunos proyectos. La fruticultura que siga operando bajo supuestos climáticos de hace una década corre el riesgo de quedarse atrás.
El informe de MeteoChile no solo describe un país más seco; le está diciendo al agro que la adaptación dejó de ser un discurso y pasó a ser una decisión de competitividad.


