Noticias Agrícolas
6 de abril de 2026 | 06:24Nueva investigación vincula al vino con menor riesgo cardiovascular relativo
Un análisis presentado ante el American College of Cardiology, basado en 340.924 adultos del UK Biobank, encontró que el consumo moderado de vino se asoció a menor mortalidad cardiovascular en comparación con bebedores ocasionales o no bebedores.
Una investigación presentada en la Sesión Científica Anual 2026 del American College of Cardiology volvió a instalar al vino en el centro del debate sobre salud y consumo, un tema que interesa no solo al mundo médico, sino también a la cadena vitivinícola y frutícola ligada a la uva. El análisis, realizado con datos de 340.924 adultos participantes del UK Biobank entre 2006 y 2022, concluyó que los efectos del alcohol sobre la mortalidad cambian según la cantidad ingerida y también según el tipo de bebida.
De acuerdo con la información difundida por el American College of Cardiology, los investigadores clasificaron a los participantes por gramos de alcohol puro consumidos por día y por semana, y siguieron sus resultados de salud durante más de 13 años en promedio. En ese marco, el trabajo observó que el consumo alto de alcohol se asoció a un mayor riesgo de muerte por cualquier causa, por cáncer y por enfermedad cardíaca. Al mirar específicamente la mortalidad cardiovascular, el estudio halló que los consumidores moderados de vino presentaban un riesgo 21% menor de morir por enfermedad cardiovascular frente a quienes nunca bebían o lo hacían ocasionalmente. En contraste, incluso un consumo bajo de cerveza, sidra o destilados se asoció a un riesgo 9% mayor de muerte cardiovascular en comparación con los bebedores nunca u ocasionales.
El mismo trabajo detalló además los rangos definidos como moderados dentro del análisis: entre 20 y 40 gramos diarios de alcohol para hombres y entre 10 y 20 gramos diarios para mujeres. Para referencia, el ACC recordó que una copa de vino de 5 onzas, una lata de cerveza de 12 onzas y una medida de destilado de 1,5 onzas contienen aproximadamente 14 gramos de alcohol puro.
Los investigadores plantearon que la diferencia observada podría explicarse por varios factores. Entre ellos mencionaron la presencia de polifenoles y antioxidantes en el vino tinto, el hecho de que el vino suele consumirse con las comidas y también que los consumidores de vino tienden a mostrar dietas de mejor calidad y hábitos de vida más saludables que quienes prefieren cerveza, sidra o licores. Aun así, el propio ACC advirtió que se trata de un estudio observacional, basado en autorreporte de consumo y con limitaciones para extrapolar sus hallazgos a toda la población.
Para el sector agrofrutícola, el dato tiene interés evidente porque vuelve a conectar al vino con atributos de diferenciación frente a otras categorías alcohólicas. Sin embargo, el contexto sanitario internacional obliga a leer estos resultados con prudencia. La Organización Mundial de la Salud ha sido enfática en que “no existe una cantidad segura” de alcohol para la salud y sostiene que el riesgo de daño comienza desde la primera gota. Además, recuerda que el alcohol es una sustancia tóxica y carcinógena clasificada en el Grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, y que cualquier bebida alcohólica, independientemente de su calidad o precio, puede aumentar el riesgo de cáncer.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos mantienen una línea similar. Su guía actual indica que, si una persona decide beber, la moderación equivale a hasta dos tragos por día para hombres y hasta uno por día para mujeres, pero al mismo tiempo subraya que incluso el consumo moderado puede aumentar el riesgo de muerte y de enfermedades crónicas en comparación con no beber. Los CDC también recomiendan que quien no consume alcohol no empiece a hacerlo por supuestos beneficios para la salud.
En este escenario, la noticia no parece ser que exista una “cantidad exacta” universal de vino saludable, sino que un nuevo estudio encontró una asociación relativamente más favorable para el vino frente a otras bebidas alcohólicas dentro de ciertos rangos de consumo y en una cohorte específica. Para la industria vitivinícola, eso puede reforzar el discurso de diferenciación del vino en términos de origen, composición y forma de consumo. Pero para el lector agrofrutícola también queda una segunda conclusión: cualquier comunicación sobre salud y vino hoy debe convivir con una advertencia sólida de los organismos sanitarios, que siguen considerando más seguro beber menos o no beber.


