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Por Andrea Bustos , 27 de junio de 2025 | 07:00Diego González: “La fruticultura y la agricultura biodinámica será el nuevo estándar de calidad”
Desde Argentina, el economista y productor de arándanos, Diego González dijo en un encuentro en La Araucanía: el futuro de la fruta fresca está en la calidad orgánica, llamó a verla como la tecnología del futuro, capaz de reducir costos y satisfacer a un consumidor exigente.
Una visión que combina economía, agricultura y compromiso ambiental fue la que entregó el argentino Daniel González Carvajal este 26 de junio en Temuco, durante el seminario, organizado por Visión Ingenieros y AccionFruit, con el apoyo de Corfo La Araucanía, llamado “Arándanos y Frambuesas: oportunidades y amenazas en el nuevo escenario productivo y comercial”, y se realizó en el recinto SOFO.
Productor de arándanos, avellanas y olivas; economista, MBA y con más de 20 años de experiencia internacional, González es hoy uno de los referentes más sólidos de la agricultura orgánica y biodinámica en Sudamérica. Su presentación fue escuchada por cerca de 200 asistentes con un relato potente: “Somos orgánicos por convicción, pero también por oportunidad. Hoy, el mercado lo demanda”.
Una forma distinta de hacer fruticultura
González comenzó su experiencia en 2016, con 25 hectáreas de arándanos, conservación de bosque nativo y cultivos de hierbas medicinales. A través de un enfoque holístico y sustentable, ha demostrado que es posible producir con altos estándares ambientales, sociales y nutricionales, generando además retornos diferenciados: “La certificación orgánica es parte de la calidad del producto, y eso permite obtener mejores precios. No es sólo una etiqueta, es una ventaja competitiva”, enfatizó.
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Desde su visión, la agricultura biodinámica no es solo un sistema sin químicos: es una tecnología en sí misma, con tres pilares claves. “Primero, el diseño de la finca como un organismo vivo y equilibrado, capaz de generar sus propios controles naturales. Segundo, el trabajo según el calendario solar, lunar y astral. Una ciencia distinta que ayuda a optimizar cosechas y entender las fuerzas que afectan a las plantas. Y tercero, la elaboración de sus propios biopreparados dentro del predio, lo que reduce costos, asegura autonomía y permite resistir las variaciones del mercado”.
Los arándanos: Las estrellas del mercado orgánico
En su exposición, González destacó que los arándanos son la fruta fresca con mayor crecimiento dentro del mercado orgánico: “Es como un caramelo saludable para los niños, reemplaza snacks menos nutritivos y eso encanta a los consumidores jóvenes”. También subrayó que, tras una baja en los diferenciales de precio hace casi una década, hoy el mercado se ha recuperado, y los orgánicos pueden venderse entre un 50% y 100% más que sus equivalentes convencionales.
“En Estados Unidos el mercado orgánico es muy sólido, los consumidores están dispuestos a pagar más. En Europa hay más límites de precio, y Japón exige relaciones a largo plazo y certificaciones estrictas. Latinoamérica viene creciendo, con ejemplos como Brasil, donde redes de supermercados impulsan fuertemente el consumo orgánico”, explicó.
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Asociatividad, tecnología y contar historias
El expositor hizo un llamado relevar la asociatividad entre productores, como herramienta para compartir información, negociar mejor con la cadena de valor y transferir aprendizajes técnicos: “La agricultura orgánica es más intensiva en conocimiento. Compartir éxitos y fracasos puede marcar la diferencia”.
Además, propuso aprovechar la tecnología, como la inteligencia artificial, para recopilar datos, medir procesos y tomar decisiones más precisas: “Eso va a permitir bajar costos y aumentar eficiencia, acelerando la expansión del modelo orgánico”.
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Por último, valoró la importancia de “contar la historia” detrás de cada producto. A diferencia de los commodities, el consumidor orgánico quiere saber cómo, dónde y por qué se produce lo que consume. “Humanizar la fruta y visibilizar el trabajo consciente agrega valor y construye lealtad”, sostuvo.
Para González, el modelo orgánico y biodinámico no es una moda, sino una transición inevitable: “Lo que hoy es diferenciación, mañana será el estándar. La única manera de seguir creciendo es con calidad, y la calidad ya no se mide sólo por calibre o sabor, sino también por impacto social, ambiental y ético”.
Desde Argentina hasta la Araucanía, su mensaje es un llamado a mirar la tierra con otros ojos, a innovar desde la raíz, y a construir futuro con conciencia.



