Noticias Frutícolas
8 de agosto de 2025 | 07:30

Producción orgánica de uva de mesa: ¿estamos preparados para enfrentar el desafío sanitario?

Uva orgánica de exportación Subsole
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El director de Uvanova expuso con detalle los avances, limitaciones y estrategias claves en el manejo fitosanitario para esta fruta, hizo un llamado a la rigurosidad técnica y a trabajar por asegurar calidad y sostenibilidad.

En el marco del seminario “Producción de Uva de Mesa Orgánica en el Norte de Chile: innovación y oportunidades comerciales”, organizado por INIA Intihuasi y Subsole, con el apoyo de FIA, Corfo, el Ministerio de Agricultura y ejecutado por Frutas de Chile, director de Uvanova, Felipe León, ingeniero agrónomo de la Universidad de Chile, y asesor en frutales y vides, expuso ante productores, exportadores, académicos y autoridades del sector, sobre el manejo fitosanitario en uva de mesa bajo el enfoque orgánico, abordando desde aspectos agronómicos estructurales hasta las alternativas biológicas disponibles en el país. 

Director de Uvanova, Felipe León

Con una mirada crítica y constructiva, el profesional analizó qué se necesita para lograr un sistema fitosanitario eficiente sin químicos sintéticos, cómo adaptar las prácticas convencionales al paradigma orgánico y qué soluciones reales se están validando en terreno.

 

¿Qué tan lejos estamos de una protección fitosanitaria efectiva en orgánico?

 

León dijo el desafío aún no está resuelto. “La uva de mesa es uno de los cultivos con más aplicaciones fitosanitarias por temporada. En una variedad como Allison, por ejemplo, se pueden realizar hasta 30 aplicaciones por ciclo. El punto es cómo llevamos esto a un esquema orgánico viable”, enfatizó.

El experto describió las principales amenazas que enfrenta la producción en el norte: oidio en zonas altas y botritis en sectores bajos, ambas enfermedades de alta presión. 

En la costa baja del norte (zona de nieblas y humedad), con botritis se requiere monitoreo diario, buen deshoje y productos con efecto anti-esporulante.

En zonas altas, con el oidio hay evitar condiciones de encierro y mantener cubierta preventiva constante con biofungicidas.

Además, subrayó el rol crítico de la desuniformidad en brotación, que complica las estrategias de protección, especialmente cuando no se cuenta con productos sistémicos, sino solo de contacto.

La brotación desuniforme genera asimetría en el desarrollo de órganos y dificulta las aplicaciones de productos de contacto, que son la base del manejo orgánico.

Para lograr uniformidad recomienda:

  • Poda estratégica orientada a vigor equilibrado.
  • Buen manejo del receso invernal y temperaturas de acumulación de frío.
  • Aplicaciones bien calendarizadas para estimular brotación uniforme.

El expositor propuso un enfoque integral , “en orgánico, cualquier deficiencia en la calidad de aplicación no tiene red de seguridad. La perfección en maquinaria, boquillas, tamaño de gota y exposición de los racimos es esencial. El deshoje no es un lujo, es un requisito”, aseguró. También recomienda el uso de atomizadores bien calibrados y adaptados a la arquitectura del parronal.

El manejo sanitario debe partir desde el inicio de floración con condiciones óptimas de aireación, y una estructura de racimos bien distribuidos. En este escenario, la prevención cobra un rol aún más importante, con decisiones acertadas en el momento adecuado.

El deshoje temprano es clave para mejorar la penetración de los productos y facilitar el secado del racimo, especialmente frente a botritis. No es opcional, sino un requisito agronómico en producción orgánica.

Herramientas disponibles: lo que sirve y lo que aún falta

 

El consultor entregó un repaso detallado de productos autorizados por el SAG para agricultura orgánica:

  • Azufres líquidos como biocidas generales, eficaces en oidio y algunas plagas.
  • Cobre, efectivo en pudriciones y botritis si se aplica correctamente.
  • Bacillus subtilis y amyloliquefaciens, con acción sobre botritis y oidio.
  • Hongos entomopatógenos, extractos vegetales y levaduras, con efecto repelente o ocupación de nicho ecológico.
  • Inductores de defensa vegetal como ROMEO y BACIPLAN, que estimulan las respuestas inmunes de la planta.

Sin embargo, advirtió: Estas herramientas, por sí solas, no alcanzan los niveles de control que ofrecen los productos convencionales”. Ensayos en campo realizados en 2020 y 2022 así lo demuestran, donde los tratamientos orgánicos lograron reducciones parciales, pero no erradicaron las enfermedades.

También destacó alguna herramientas emergentes que podrían marcar un antes y un después en el manejo orgánico:

  • Cámara BioScout, que detecta y cuantifica esporas en el ambiente para anticipar brotes.
  • qPCR (reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real), que permite identificar y medir la carga genética de patógenos en la planta, incluso antes de que se expresen visualmente.

Ambas tecnologías ofrecen una ruta más precisa y racional para el uso de bioinsumos, permitiendo aplicar en los momentos críticos y no por calendario.

 

Plagas bajo manejo

 

En cuanto a plagas, Felipe León reconoció que algunas tienen un manejo más controlado bajo esquemas orgánicos:

  • Trips de California: existen espinosinas, hongos entomopatógenos y extractos vegetales eficaces.
  • Chanchito blanco: más complejo de manejar, requiere estrategias integradas con aceites, hongos y aplicación precisa.
  • Ácaros: pueden controlarse con buenos acaricidas orgánicos y una estrategia preventiva bien ejecutada.

Una de las luces de esperanza para el sistema orgánico es el desarrollo de variedades resistentes: “Ya está disponible comercialmente la variedad ITUM15, una roja temprana con buena tolerancia al oidio, que en campos vecinos a cuarteles infectados ha mostrado cero presencia del hongo”, dijo. 

También se están clasificando variedades según su resistencia a enfermedades, lo que permitirá diseñar programas más eficientes y con menor uso de insumos.

“La producción orgánica debe ser sustentable no solo ambientalmente, sino también en huella de carbono, uso de recursos y rentabilidad. El desafío es grande, pero con integración de genética, manejo agronómico preciso, tecnologías de predicción y productos validados localmente, es posible avanzar”, concluyó.

La exposición de León dejó en evidencia que la producción orgánica de uva de mesa no es solo un cambio de insumos, sino un nuevo sistema productivo, donde cada decisión agronómica afecta directamente la sanidad del cultivo.

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