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18 de noviembre de 2025 | 06:15El mercado chino y su lupa en la calidad: desafío de cerezas y ciruelas chilenas
La próxima temporada de exportaciones estará marcada por una “selección natural” donde solo la fruta de mejor condición logrará recuperar precios, dijo el presidente de Decofrut, Manuel Alcaino, en el Encuentro Regional de Fedefruta.
El escenario actual y las proyecciones de las exportaciones de cerezas y ciruelas chilenas hacia China fueron el eje de la presentación de Manuel Alcaino, presidente de Decofrut, en el Encuentro Regional de Fedefruta, instancia que reunió a productores frutícolas de las regiones Metropolitana y de O’Higgins.
En un contexto marcado por la exigencia del mercado asiático y la presión sobre los retornos, el mensaje fue que la próxima temporada será de “selección natural” para quienes pongan la calidad y la logística en el centro de su estrategia.
Alcaino comenzó revisando la campaña pasada de cerezas, fuertemente condicionada por problemas de calidad y una sobreoferta temprana que saturó los canales de comercialización en China.
Esa combinación se tradujo en una fuerte dispersión de precios y en resultados muy distintos entre productores, aun dentro de una misma zona. En ese análisis, el presidente de Decofrut enfatizó que hoy el mercado está separando con nitidez la fruta que llega bien de aquella que no soporta el viaje.
“Variedades como Santina o Black Rock están logrando precios muy superiores, incluso duplicando a aquellas que presentan problemas de arribo. Es una señal clara de lo que está premiando el mercado”, sostuvo Alcaino ante los asistentes. La condición de la fruta —firmeza, calibre, color y comportamiento en poscosecha— se está transformando en el filtro principal para capturar mejores retornos en China, por encima de otros factores como el volumen o la fecha de cosecha aislada.
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Pese a las complejidades del último ejercicio, Alcaino se mostró moderadamente optimista respecto de la campaña 2025/2026, siempre que la industria ajuste sus decisiones al nuevo contexto. “Las perspectivas son más favorables, especialmente para la fruta que mantiene firmeza, calibre y buena condición durante el viaje hacia China”, añadió. En ese sentido, llamó a revisar con rigor la gestión desde el huerto hasta el embarque: manejos de cosecha, tiempos de prefrío, embalaje, uso de tecnologías de atmósfera y elección de servicios navieros.
El análisis se extendió también al negocio de las ciruelas, donde el interés del mercado asiático se está desplazando hacia nuevas variedades, especialmente japonesas, con mayor concentración de azúcar y perfiles organolépticos más definidos. Según Alcaino, esta tendencia está abriendo una ventana de oportunidades para los productores chilenos que han apostado por material varietal moderno y orientado al gusto del consumidor chino, que privilegia frutas dulces, jugosas y con buena apariencia.
Más allá del potencial, el presidente de Decofrut advirtió que esas oportunidades no están garantizadas: requieren consistencia en la condición de la fruta y una logística alineada con ese estándar. “La fruta que viaja bien es la que se vende bien. Por eso no mandemos por barco frutas en áreas de mosca de la fruta, que no se pueden mandar por avión”, recalcó, apuntando a la necesidad de tomar decisiones responsables en origen, con plena conciencia de las restricciones sanitarias y las exigencias del destino.
En cerezas, el foco estará puesto en ordenar mejor la curva de cosecha y los flujos hacia China, evitando repetir los peaks de oferta temprana que presionaron los precios en la última temporada. En ciruelas, el desafío será consolidar la reputación de Chile como proveedor confiable de variedades japonesas de alto dulzor, cuidando cada eslabón de la cadena: desde la elección de huertos y portainjertos hasta el manejo de cosecha y poscosecha.
El Encuentro Regional, organizado por Fedefruta y AL-INVEST Verde —programa de la Unión Europea que impulsa iniciativas sostenibles en América Latina—, contó además con el apoyo de AOA Chile, ProChile, el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), el Gobierno Regional de O’Higgins y diversas empresas del sector.
En un mercado cada vez más competitivo, el futuro de las cerezas y ciruelas chilenas en China dependerá menos del “boom” y más de la disciplina: calidad consistente, variedades adecuadas y logística a la altura del consumidor más exigente del mundo.


