Noticias Frutícolas
21 de noviembre de 2025 | 06:30

La Inteligencia Artificial se instala en los huertos y la agrofruticultura chilena se prepara

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Investigadores, empresas frutícolas y autoridades coincidieron en que la IA, aplicada a la información agroclimática de la RAN-AGROMET, ya está apoyando decisiones en la industria de la cereza y otros frutales, mejorando pronósticos de rendimiento y riesgo.

“¿Puede la Inteligencia Artificial ser un beneficio para la Red Agroclimática Nacional RAN-AGROMET y para la agricultura chilena?”. Con esta pregunta se abrió el conversatorio realizado en el marco de Expo Chile Agrícola 2025, instancia que puso en el centro del debate cómo la combinación de datos climáticos, modelos avanzados y experiencia de las y los productores puede transformar la fruticultura del país.

El encuentro, organizado por el Ministerio de Agricultura de Chile y la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA), se desarrolló en formato virtual y reunió a especialistas de instituciones públicas, academia y empresas ligadas al sector. La conversación giró en torno a un punto clave: la integración de la Inteligencia Artificial (IA) con la información generada por la Red Agroclimática Nacional RAN-AGROMET para enfrentar, con mejores herramientas, la creciente variabilidad climática que golpea de lleno a los frutales.

En el panel participaron Roberto Tapia Opazo, jefe (S) del Departamento de Inteligencia Fitozoosanitaria y de Recursos Naturales del SAG; Paula Santibáñez Varnero, directora del Observatorio Climático de la Universidad San Sebastián (USS); Andrea Araya Bosch, gerenta de Sustentabilidad y Gestión Técnica de SUBSOLE; Rodrigo Bravo Herrera, investigador de INIA y representante de la RAN-Agromet; y Rodrigo Verschae Tannenbaum, investigador del Instituto de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de O’Higgins (UOH). La moderación estuvo a cargo de Liliana Villanueva Nilo, profesional de la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres Agrícolas (UGRA) del Ministerio de Agricultura, y de Leonel Fernández Ávila, administrador de la RAN-Agromet y de Agroclima de la Fundación para el Desarrollo Frutícola.

 

IA, datos y nuevas capacidades para el campo

 

Liliana Villanueva explicó que el foco del conversatorio estuvo en la necesidad de aprovechar mejor la información que genera la RAN-AGROMET para desarrollar nuevos indicadores útiles para la toma de decisiones en el agro. El desafío no es solo tecnológico, advirtió, sino también de capacidades humanas.

“Esto exigirá contar con más capacidades profesionales a todo nivel: desde desarrollos tecnológicos, con especialistas en Tecnologías de la Información, hasta la comprensión de las necesidades de información para decisiones de campo, tanto a nivel de agricultores/as como de técnicos/as en labores cotidianas y de prevención frente a eventos adversos para el agro, con capacidades limitadas de respuesta”, señaló.

La discusión se enmarca en una Expo Chile Agrícola 2025 que, este año, priorizó líneas de trabajo vinculadas a IA y sus aplicaciones para una agricultura más preparada y resiliente. En ese contexto, la RAN-AGROMET aparece como una herramienta estratégica: su trabajo en el fortalecimiento del Sistema de Alerta Temprana (SAT) para heladas y golpes de calor permite que los agricultores se anticipen a nuevas amenazas, particularmente aquellas asociadas a la alternancia de lluvias y olas de calor, cada vez más frecuentes en las zonas frutícolas y hortícolas durante el verano. Estos eventos impactan directamente el rendimiento, la condición de la fruta y la programación de las cosechas.

 

Cerezas y frutales bajo la mirada de la IA

 

Para Rodrigo Verschae, de la Universidad de O’Higgins, el conversatorio fue una oportunidad para articular a los distintos actores que hoy están impulsando soluciones de IA para la agricultura y, en particular, para la Red AGROMET.

“Desde el Instituto de Ciencias de la Ingeniería de la UOH estamos desarrollando tecnologías de IA para aportar a la industria de la cereza, buscando apoyar la toma de decisiones con información agroclimática intra predial así como información del desarrollo fenológico”, destacó.

Ese enfoque es especialmente relevante para la fruticultura, donde las decisiones de riego, manejo de canopia, aplicaciones y fecha de cosecha dependen de la combinación de clima, estado del cultivo y condición de la fruta. La posibilidad de utilizar IA para procesar datos de estaciones agrometeorológicas, sensores en predios y series históricas abre la puerta a una agricultura de precisión más fina, con impacto directo en productividad, calidad y reducción de mermas.

Modelos, machine learning y experiencia de los productores

Paula Santibáñez, de la Universidad San Sebastián, subrayó que la Inteligencia Artificial ya está aportando a la agricultura chilena y que su mayor valor surge cuando se combina con el conocimiento científico y el entendimiento de los procesos biológicos y físicos.

Explicó que la integración de modelos mecanísticos —que representan procesos físicos y biológicos— con técnicas de machine learning permite aprovechar de mejor manera los datos provenientes de sensores, satélites y predios. Esto se traduce en mejores pronósticos de rendimiento y riesgo agroclimático, en alertas tempranas más confiables y en apoyo concreto a decisiones específicas de riego, cosecha y calidad, sin perder rigor científico ni pertinencia local.

Al mismo tiempo, fue clara en destacar que la tecnología no sustituye el rol del productor ni de los equipos técnicos. “La IA no reemplaza la experiencia del productor: su potencial está en la colaboración. Con datos accesibles y validados, Chile puede liderar soluciones que aumenten productividad y resiliencia climática, reduciendo costos y riesgos”, enfatizó.

Una red que debe seguir fortaleciéndose

 

En la parte final del conversatorio, hubo consenso en que la Inteligencia Artificial llegó para quedarse y que su despliegue será un desafío permanente para la Red Agroclimática Nacional. No solo por la cantidad de datos que generan sus estaciones meteorológicas automáticas, sino también por la necesidad de traducir esa información en herramientas concretas para las y los agricultores, especialmente en la fruticultura, donde las ventanas de decisión son estrechas y el impacto de los eventos extremos es alto.

Leonel Fernández Ávila, de la RAN-AGROMET, recalcó la importancia de mantener y profundizar un trabajo colaborativo. El objetivo, dijo, es seguir mejorando la Red para entregar servicios que respondan de manera efectiva a las necesidades locales de información agrometeorológica, considerando el acelerado avance tecnológico de los últimos años.

Así, el conversatorio dejó un mensaje claro: la combinación de IA, datos climáticos de alta calidad y experiencia de productores y técnicos abre una ventana única para que la fruticultura chilena dé un salto en precisión, resiliencia y competitividad. El desafío ahora es convertir esta visión en herramientas concretas que lleguen al predio, acompañen las decisiones diarias y permitan que Chile se consolide como referente en soluciones tecnológicas para la fruticultura en un escenario de cambio climático creciente.

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