Noticias Frutícolas
9 de diciembre de 2025 | 06:20

Chile como referente frutícola mundial: la batalla silenciosa contra Drosophila suzukii

Carolina Yáñez, ingeniero agronómo e investigadora de la unidad de entomología de cuarentenaria, de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF)
Compartir

La ingeniero agrónomo Carolina Yáñez, de la Fundación para el Desarrollo Frutícola, explica cómo Chile afina sus protocolos de exportación y apuesta por la Técnica del Insecto Estéril para proteger cerezas y berries. Conoce el plan binacional, Argentina-Chile y la bioplanta.

“Chile tiene que mostrar lo que está haciendo”. Con esa frase, la ingeniero agrónomo Carolina Yáñez Briceño, profesional e investigadora de la unidad de entomología de cuarentenaria, de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF) y encargada de un laboratorio “tercero autorizado”, resume el espíritu de la instancia internacional en la que participó, en el Taller Internacional sobre Enfoque de Sistemas, realizado en Santiago de Chile, del 1-4 diciembre 2025:  un espacio donde países frutícolas compararon protocolos, comparten experiencias y, sobre todo, buscan nuevas herramientas para mantener abiertas las puertas de los mercados más exigentes.

No es un tema menor. Chile es hoy el mayor exportador mundial de cerezas frescas y el principal proveedor de esta fruta para China, destino que concentra más del 90% de los embarques chilenos de cerezas. Antes lo fue con la uva de mesa; hoy son las cerezas las que consolidan aún más al país como referente sudamericano en fruta fresca.

“Somos el principal país exportador de Sudamérica. Muchos países nos ven como referentes. Por algo quieren nuestra fruta, por algo la importan”, comenta Carolina. Ese prestigio descansa en años de trabajo en protocolos fitosanitarios, construcción de confianza con los servicios oficiales de destino y una industria que aprendió a convivir con plagas presentes sin cerrar mercados, gracias a herramientas como el Systems Approach para cerezas a Corea y Japón, enfatizó en esta entrevista a Diario Frutícola.

 

Qué hace la FDF y qué es un “tercero autorizado”

 

La Fundación para el Desarrollo Frutícola se ha convertido en un actor clave en el detrás de escena de las exportaciones. Su área de entomología cuarentenaria apoya al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en la implementación de programas para mantener plagas en baja prevalencia y certificar fruta apta para mercados con altos estándares, como Estados Unidos, Corea, Japón o China.

Dentro de esa estructura, el laboratorio donde trabaja Carolina Yáñez opera como “tercero autorizado”: una entidad externa reconocida por el SAG para ejecutar acciones dentro de protocolos oficiales, por ejemplo en la exportación de cerezas frescas a Corea. En la práctica, significa que su laboratorio participa en controles y verificaciones críticas para dar garantías a los países que reciben la fruta.

“Cuando presentamos nuestro protocolo, genera interés, porque no todos los países tienen desarrolladas estas herramientas. Ellos quieren saber cómo mitigamos el riesgo, cómo aseguramos que una plaga que está presente en Chile no llegue a su territorio. Esa es la clave: la mitigación del riesgo”, subraya Carolina.

 

Drosophila suzukii: la plaga que perfora la fruta y los modelos de negocio

 

En ese mapa de riesgos, uno de los nombres que más se repite es Drosophila suzukii, la llamada mosca de alas manchadas. A diferencia de otras drosófilas, esta especie tiene la capacidad de ovipositar bajo la epidermis de frutas sanas y de piel delgada, como cerezas, arándanos, frambuesas, frutillas, zarzaparrilla y otros berries, lo que hace muy difícil su control una vez que los huevos ya están dentro del fruto.

En Chile, el SAG la declaró oficialmente “plaga presente con distribución restringida” en 2019, estableciendo un programa de vigilancia y manejo que hoy sigue vigente. Su impacto no solo se mide en daño directo: la presencia de la plaga obliga a reforzar medidas fitosanitarias y complejiza el cumplimiento de requisitos de mercados que aún están libres de Drosophila suzukii.

“Es una plaga con importancia a nivel mundial. Cuando llega a atacar, pone los huevos bajo el fruto, entonces las posibilidades de control son mínimas, tienes que controlar al adulto”, explica Carolina. Esa característica es justamente la que ha impulsado la búsqueda de soluciones innovadoras, más allá del control químico tradicional.

 

La apuesta por la Técnica del Insecto Estéril y la cooperación Chile-Argentina

 

Una de esas soluciones es la Técnica del Insecto Estéril (TIE o SIT, por sus siglas en inglés), un método biotecnológico que consiste en criar masivamente insectos, esterilizarlos –habitualmente mediante radiación– y liberarlos en el campo. Cuando los machos estériles se aparean con hembras silvestres, no dejan descendencia, lo que reduce la población de la plaga de manera progresiva y sin residuos químicos.

En Mendoza, Argentina, el ISCAMEN ha desarrollado durante años esta técnica para la mosca del Mediterráneo, contando con una bioplanta multipropósito capaz de producir insectos para distintos programas de control. Ese know-how y esa infraestructura son la base de una nueva cooperación con Chile para enfrentar D. suzukii.

“Estamos trabajando un proyecto bien entretenido con ISCAMEN, que es una bioplanta en Mendoza. Queremos importar estas moscas estériles para Chile. Estamos recién partiendo con los convenios. Después de este convenio, que ya está firmado, vamos a hacer pruebas de laboratorio y queremos hacer liberaciones con esta técnica, más un manejo integrado de plagas para bajar la prevalencia de esta plaga en los huertos”, detalla la ingeniero agrónomo del FDF.

El proyecto forma parte del programa FAO/IAEA “Improvement of Drosophila suzukii Mass-Rearing and Releasing Methods for SIT Programmes”, que reúne a investigadores de distintos países y en el que la propia Carolina ha presentado los avances del componente chileno, centrado en huertos de cerezo.

 

Los primeros envíos de moscas estériles podrían ser esta semana

 

Según Carolina, el plan es que las primeras moscas estériles provenientes de Mendoza lleguen a Chile para evaluaciones de laboratorio, donde el laboratorio de la FDF –como tercero autorizado– tendrá un rol central verificando parámetros como esterilidad, emergencia, capacidad de vuelo y calidad del material biológico.

Inicialmente, el piloto estaba pensado para la Región de La Araucanía, pero por razones logísticas se evalúa realizar las primeras liberaciones en la Región de O’Higgins o del Maule, donde la distancia entre Santiago –punto de ingreso del material– y los huertos es menor. Eso facilitaría el transporte de las moscas y la oportunidad de las liberaciones en campo.

“En primera instancia, esta semana queremos hacer el primer envío, pero para realizar las primeras evaluaciones en laboratorio. Una vez que tengamos esos resultados, las podemos llevar a campo. No sé si alcancemos esta temporada a hacer liberaciones en campo, creo que ya va a ser para la próxima temporada, pero estos resultados los tenemos que entregar a la Agencia de Energía Atómica en 2027. Todavía nos queda tiempo para seguir trabajando”, explica.

El horizonte del proyecto no solo es reducir la presión de D. suzukii sobre cerezas y berries; también apunta a construir un modelo exportable para otras plagas y cultivos, y a reforzar la imagen de Chile como país que adopta y adapta tecnologías avanzadas para resguardar su condición de potencia frutícola.

Sinergias que traspasan fronteras

 

Para Carolina, uno de los mayores valores de este proceso es la sinergia que se genera entre instituciones y países. Chile no cuenta hoy con una bioplanta propia para producir moscas estériles en la escala que requiere un programa SIT, por lo que el trabajo conjunto con ISCAMEN permite aprovechar una infraestructura ya instalada, mientras la FDF y el SAG aportan experiencia en vigilancia, sistemas de baja prevalencia y certificación de fruta para exportación.

“Lo que sabe el colega de otro país, no lo sabemos nosotros. Y al revés también. Entonces este tipo de instancias como el Taller Internacional sobre Enfoque de Sistemas, permite sumar, aprender, corregir. Somos referentes en varias cosas, pero también tenemos mucho por mejorar”, reconoce.

En un contexto de mercados exigentes, consumidores atentos a la sustentabilidad y plagas cada vez más complejas, la historia de Carolina Yáñez y su trabajo en la FDF muestra una cara poco visible de la fruticultura chilena: la de los laboratorios, protocolos y alianzas científico-tecnológicas que permiten que cada caja de cerezas o cada bandeja de berries llegue a destino con la calidad que el mundo espera… y sin polizones indeseados.

Si te interesa recibir noticias publicadas en Diario Frutícola, inscribe tu correo aquí
Si vas a utilizar contenido de nuestro diario (textos o simplemente datos) en algún medio de comunicación, blog o Redes Sociales, indica la fuente, de lo contrario estarás incurriendo en un delito sancionado la Ley Nº 17.336, sobre Propiedad Intelectual. Lo anterior no rige para las fotografías y videos, pues queda totalmente PROHIBIDA su reproducción para fines informativos.
Diario Frutícola

Powered by Global Channel
239307