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11 de diciembre de 2025 | 06:27EEUU: Costco y los supermercados quieren palta mexicana “cero deforestación”
Con la certificación ProForest Avocado y un compromiso sectorial para 2026, la palta que llegue a EEUU deberá demostrar que no proviene de bosques talados ilegalmente. Las exigencias de Costco, Walmart, Target y senadores estadounidenses están reordenando todo el negocio.
Estados Unidos, que consume alrededor del 80% de la palta que México exporta cada año, está redefiniendo qué fruta entra y cuál se queda del otro lado de la frontera. Lo que hasta hace poco era un negocio impulsado únicamente por la demanda y el precio, hoy está condicionado por un nuevo requisito: demostrar que la palta no viene de bosques talados ni de huertas instaladas en suelos deforestados de forma ilegal.
El anuncio más reciente lo hizo Costco, uno de los gigantes del retail en Norteamérica. La cadena exigirá a sus proveedores que la palta de Michoacán cuente con la certificación ProForest Avocado, un esquema creado por el gobierno estatal que prohíbe comprar fruta de huertas deforestadas después de enero de 2018 y obliga a monitorear el origen de cada lote.
Esta decisión se alinea con la política de Costco para productos “de alto riesgo” — entre ellos la palta — que demanda trazabilidad, monitoreo constante y verificación por terceros independientes.
Según las autoridades de Michoacán, Costco llega a abastecer en torno al 30% del mercado estadounidense de palta, por lo que su decisión funciona como una señal de mercado de enorme peso.
Costco no está solo
Durante la Climate Week en Nueva York, Walmart y Costco respaldaron públicamente la certificación ProForest Avocado y el sistema de vigilancia satelital Guardián Forestal, desarrollado por el gobierno de Michoacán para detectar cambios de uso de suelo e incendios provocados en zonas de palta.
El propio gobernador michoacano destacó que Target y Kroger también han empezado a adoptar este esquema, mientras que al menos 29 empacadoras exportadoras ya se someten a la certificación estatal, garantizando que sus huertas no están en áreas deforestadas o, en su defecto, pagan servicios ambientales para conservar el bosque.
Las nuevas reglas no nacen solo en México. Desde Washington, varios senadores estadounidenses presionaron a la Casa Blanca para que trabaje con el gobierno mexicano y evite que palta cultivada en tierras deforestadas ilegalmente llegue a las góndolas de Estados Unidos.
En una carta enviada en febrero de 2024 al Departamento de Estado, al Departamento de Agricultura y al Representante de Comercio, reclamaron medidas concretas para cortar el vínculo entre el consumo de palta en Estados Unidos y la destrucción de bosques, respaldándose en investigaciones de Climate Rights International sobre deforestación, sobreexplotación de agua y violencia contra comunidades que se oponen a la expansión del cultivo.
La presión también viene desde los tribunales
Organizaciones como Organic Consumers Association han presentado demandas en Estados Unidos contra importadoras que comercializaban palta mexicana etiquetándola como “sostenible” o “responsablemente producida”, pese a estar vinculada a zonas deforestadas. La ofensiva judicial por “greenwashing” apunta a grandes jugadores del comercio de palta, en un contexto donde académicos y ONG han documentado la expansión del cultivo sobre bosques de pino y encino en Michoacán y Jalisco.
Frente a este escenario, la industria de la palta mexicana decidió adelantarse. Las asociaciones que agrupan a productores y empacadores exportadores (APEAM) y a los importadores de palta Hass en Estados Unidos (MHAIA) anunciaron en 2025 un compromiso clave, a partir de enero de 2026, la palta cultivada en tierras deforestadas ilegalmente no será elegible para exportarse al mercado estadounidense.
Además, se estableció que las huertas abiertas sobre bosques talados entre 2018 y 2024 solo podrán certificarse si compensan los servicios ecosistémicos perdidos, y que las superficies deforestadas desde 2025 en adelante quedarán definitivamente excluidas del negocio exportador.
Los números explican por qué Estados Unidos tiene tanta capacidad de presión. De acuerdo con datos recopilados por medios especializados, alrededor del 80% de la palta que México exporta en 2025 —unas 1,34 millones de toneladas, valoradas en cerca de 4 mil millones de dólares— tiene como destino el mercado estadounidense.
La cadena de valor genera, según estas mismas fuentes, del orden de 7.500 millones de dólares en impacto económico en Estados Unidos y más de 6 mil millones en México, además de decenas de miles de empleos directos en ambos países. Cualquier restricción de acceso a ese mercado se convierte, por tanto, en un riesgo sistémico para el sector.
En el terreno, la herramienta clave para cumplir con las nuevas exigencias estadounidenses se llama Guardián Forestal. Este sistema integra imágenes satelitales y bases de datos oficiales para revisar la legalidad de las huertas, detectar deforestación posterior a 2018, incendios asociados al cambio de uso de suelo desde 2012 y presencia en áreas naturales protegidas. Según el gobierno de Michoacán, se han realizado cientos de miles de revisiones a huertas, y aquellas que no cumplen los criterios ambientales quedan automáticamente fuera de los programas de exportación.
Al mismo tiempo, la certificación ProForest Avocado se ha convertido en el mecanismo que traduce esas verificaciones técnicas en un sello comercial aceptado por los compradores estadounidenses. Costco, Walmart, Target y Kroger ya lo utilizan como referencia para sus políticas internas de compras, en un intento de asegurar a sus clientes que la palta mexicana que se exhibe en sus tiendas no fomenta la destrucción de bosques.
El esquema promete trazabilidad completa, independencia respecto de productores y empacadores, y una base de “evidencia científica” sobre la situación de cada huerta, elementos que resultan fundamentales para responder a las críticas por greenwashing.
Sin embargo, la historia está lejos de cerrarse. Organizaciones ambientales advierten que fijar la línea de corte en 2018 deja fuera la deforestación previa, que permitió la expansión masiva de la palta durante la década anterior.
Investigaciones citadas por Supply Chain Dive y por Climate Rights International muestran que entre 2014 y 2023 se habrían perdido decenas de miles de hectáreas de bosque asociadas al cultivo, junto con conflictos sociales y de seguridad en territorios indígenas.
Para estas voces, el reto para Estados Unidos no es solo exigir certificaciones hacia adelante, sino asegurar que sus importaciones no sigan premiando, de forma indirecta, la destrucción ya consumada.
Lo cierto es que, a un año de que entre en vigor el compromiso de exportar solo palta libre de deforestación a Estados Unidos, el mensaje para productores y empacadores es claro: quien no pueda demostrar el origen ambientalmente legal de su fruta corre el riesgo de quedar fuera del negocio.
Las exigencias del mercado estadounidense ya no se limitan a calibre, materia seca o firmeza; ahora también piden mapas satelitales, coordenadas y evidencia de que detrás de cada caja de palta no hubo un bosque arrasado.


