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9 de diciembre de 2025 | 19:00Hito de fruticultura chilena: China certifica cerezas de Garces Fruit como alimento de Bajo Índice Glicémico
La certificación Low-GI reconoce el aporte nutricional de la fruta y posiciona a la empresa como pionera en un mercado donde los consumidores valoran cada vez más productos saludables y premium.
En un momento en que la fruticultura chilena experimenta transformaciones profundas impulsadas por la demanda por productos saludables y de mayor valor agregado, Garces Fruit vuelve a ocupar un lugar central en la conversación global. La reciente certificación de Bajo Índice Glicémico (Low-GI) otorgada en China a su variedad de cereza Brooks no solo marca un hito para la empresa, sino que confirma un recorrido de más de seis décadas construyendo liderazgo, calidad y confianza en los mercados internacionales.
Fundada en la Región de O’Higgins, Garces Fruit se ha consolidado como uno de los principales productores y exportadores de cerezas del hemisferio sur. Sus campos se distribuyen entre las regiones Metropolitana, O’Higgins y Maule, en zonas de alta aptitud agroclimática donde el manejo del frío invernal, la disponibilidad hídrica y la cercanía a centros logísticos permiten desarrollar cerezas de calidad premium. Desde estas áreas productivas la compañía ha expandido progresivamente su superficie plantada, especializándose en variedades tempranas, de media estación y tardías que permiten sostener una ventana comercial prolongada en Asia.
En las últimas temporadas, la empresa ha logrado volúmenes crecientes de producción, en línea con la expansión nacional del cerezo. Aunque las cifras varían año a año por efectos climáticos, Garces Fruit se ubica de forma consistente entre los principales proveedores chilenos de cereza al mercado chino, contribuyendo de manera significativa al posicionamiento de Chile como el exportador número uno del mundo en este rubro.
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La trayectoria exportadora de Garces Fruit no se limita a China
La empresa envía fruta a más de veinte destinos, entre ellos Corea del Sur, Taiwán, Tailandia, Estados Unidos, Canadá, México y la Unión Europea. En cada uno de estos mercados ha desarrollado programas comerciales basados en consistencia, trazabilidad y diferenciación, tres ejes que inspiran su gestión poscosecha y la adopción de tecnologías avanzadas. Su plataforma de selección Unitec 3.5, con inteligencia artificial, permite clasificar cada cereza por parámetros de color, firmeza, dulzor y condición interna, asegurando un estándar uniforme incluso en temporadas desafiantes.
La reciente certificación Low-GI en China, obtenida a través del Global Green Union Food Safety Certification Center (GGU), es resultado de ese esfuerzo acumulado. No se trata solo de un sello técnico, sino de una afirmación de confianza en un mercado donde los consumidores urbanos evalúan la fruta no solo por su sabor, sino por sus beneficios funcionales para la salud. En un país que avanza rápidamente hacia dietas equilibradas y consumo informado, contar con una certificación nutricional reconocida localmente entrega una ventaja competitiva clara frente a otros proveedores del hemisferio norte y sur.
La variedad Brooks —primer paso en este proceso— abre la puerta a que otras variedades del portafolio de Garces Fruit, como Lapins, Regina y Santina, también se sometan a evaluación para obtener el sello Low-GI. Esta estrategia de diversificación nutricional se alinea con una tendencia mundial donde la fruta fresca busca posicionarse como un alimento funcional, con respaldo científico y validación certificada.
Para la empresa, este hito es la continuidad natural de su filosofía productiva. Como señaló su gerente general, Hernán Garcés Gazmuri, la certificación refleja el propósito de “elevar permanentemente los estándares, entregar una fruta con experiencia sensorial superior y aportar de manera concreta a la salud de los consumidores”. Su enfoque combina manejo agronómico refinado, cosecha selectiva, procesos poscosecha de precisión y un robusto sistema de frío que permite que la fruta viaje en óptimas condiciones a mercados distantes.
El camino de Garces Fruit también es un ejemplo del rol que la innovación y la sostenibilidad juegan en la fruticultura moderna. La integración de tecnologías digitales, la formación de capital humano especializado y las alianzas con centros de investigación han permitido que la empresa sostenga una oferta confiable incluso en temporadas afectadas por heladas, lluvias o presiones logísticas. A ello se suma una estrategia de crecimiento que no renuncia a la responsabilidad social ni a la protección ambiental, valores especialmente apreciados por importadores y consumidores asiáticos.
Con este nuevo logro, Garces Fruit no solo fortalece su presencia en China, sino que también aporta al posicionamiento global de la cereza chilena como una fruta de calidad superior, nutricionalmente valiosa y respaldada por certificaciones que el consumidor final puede interpretar fácilmente. En un entorno internacional donde cada detalle cuenta, la empresa vuelve a demostrar que la innovación y la excelencia son la base del futuro del sector frutícola chileno.


