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11 de diciembre de 2025 | 06:40Región de Los Ríos despega como potencia agroexportadora: “Somos un pequeño paraíso sanitario” dice director regional del SAG
Tras un 2024 récord para las exportaciones chilenas, el director regional del SAG Los Ríos, Carlos Burgos, detalla cómo la región se abre a más de 20 mercados, refuerza su sanidad animal y vegetal y se prepara para un nuevo salto frutícola con cerezas, avellanas y arándanos.
Por Roberto Cadagán y Andrea Bustos.-
El 2024 fue un año histórico para Chile en materia de comercio exterior: el país superó los 100.163 millones de dólares en exportaciones a distintos mercados del mundo. Más allá de la minería, que sigue liderando la balanza, la gran sorpresa vino del campo: la agricultura, la ganadería y la silvicultura se consolidaron como el segundo sector exportador del país, con más de 20.525 millones de dólares y cifras récord en frutas como cerezas, uvas y avellanas.
En la región de Los Ríos, esta realidad se vive a diario en plantas lecheras, frigoríficos y packings de fruta. Desde ahí salen productos hacia América, Europa y Asia, apoyados por un factor clave: la certificación sanitaria del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). El organismo no solo valida la inocuidad y calidad de lo que se exporta, sino que también sostiene, en terreno, el prestigio de Chile como proveedor confiable.

Conversamos con Carlos Burgos, director regional del SAG Los Ríos, para entender qué hay detrás de las cifras récord, cómo se organiza el trabajo de certificación en la región, qué mercados se están abriendo para sus productos y por qué habla de Los Ríos como “un pequeño paraíso sanitario” que quiere competir de igual a igual con la minería en materia de exportaciones.
— Carlos, partamos por la foto grande. ¿Cómo fue el 2024 para las exportaciones chilenas y qué lugar ocupa la agricultura en ese panorama?
El 2024 fue un año súper exitoso para las exportaciones del país. Chile exportó 100.163 millones de dólares a distintos mercados del mundo, una cifra que cuesta dimensionar. Si uno lo traduce, estamos hablando de 2.099 teletones de productos que salieron al exterior en un solo año.
Otra forma de entenderlo es que eso equivale a 1.165 años del presupuesto del Gobierno Regional de Los Ríos. Es decir, lo que Chile genera en exportaciones en un año es del tamaño de muchos presupuestos regionales sumados.
Aproximadamente la mitad de ese monto corresponde a la minería, al cobre, al litio y otros minerales. Pero lo realmente interesante es lo que pasa con la otra mitad: agricultura, ganadería y silvicultura se convierten en el segundo rubro que más aporta en exportaciones, con 20.525 millones de dólares.
Eso equivale, por ejemplo, a 430 teletones de productos o a la construcción de 261 hospitales de mediana complejidad. Además, detrás de estas cifras hay 8.567 empresas chilenas exportando y más de 1.167.000 empleos, que representan el 12% del empleo del país. Nuestra vocación exportadora es hoy un motor muy importante de la economía nacional.
— Si vamos bajando la escala, ¿qué lugar ocupa la exportación frutícola dentro de ese universo agrícola y cómo se ha comportado en 2024?
— En términos frutícolas, a nivel nacional Chile exportó 8.245 millones de dólares en frutas. De esa cifra, la cereza es un caso emblemático: alcanzó 3.574 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 60% respecto de 2023.
Las uvas, un clásico de nuestras exportaciones, también crecieron fuertemente, con un 55% más que la temporada anterior.
Y hay un dato muy relevante para la región de Los Ríos: la avellana europea, que es nuestra principal fruta de exportación, creció un 97% respecto de 2023, prácticamente duplicó su producción.
Esto no solo se explica por mayores volúmenes y nuevos mercados, sino también porque el tipo de cambio jugó a favor.
El promedio del dólar en 2024 fue de 953 pesos, bastante superior a años previos, lo que significó que los productos agroexportadores se vendieran en mejores condiciones.
Históricamente, cuando el dólar estaba bajo, nos pasaba que exportábamos más barato y, al mismo tiempo, pagábamos más caro los insumos importados. En 2024 se rompió un poco ese círculo: creció el volumen, se abrieron mercados y el dólar acompañó.
— ¿Y cómo se ve esta realidad en la región de Los Ríos? ¿Cuáles son los productos que están empujando el esfuerzo exportador regional?
Los Ríos es una región que tradicionalmente se asocia a la producción pecuaria, y eso sigue siendo cierto: leche, carne y sus subproductos son muy importantes en nuestra canasta exportadora.
Desde la región estamos llegando con productos pecuarios a mercados como México, Perú, Corea del Sur, China, Colombia, Singapur, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Brasil, Japón, Vietnam, Venezuela, Filipinas, Panamá, Paraguay, Bangladesh, Bolivia, Canadá, Estados Unidos y Suecia, entre otros. En algunos mercados vamos con grandes volúmenes, como México, donde se envían más de cinco millones de kilos, y en otros estamos recién entrando con envíos más pequeños, incluso de un kilo, para probar la aceptación del producto.
En fruta, la región viene cambiando su cara. Como mencionaba, la avellana europea se ha convertido en la principal especie frutícola exportada desde Los Ríos, con crecimientos cercanos al 100%.
También hay un desarrollo fuerte en cerezas y arándanos. Un ejemplo concreto: por primera vez vamos a tener dos profesionales del SAG instalados de forma permanente en una planta exportadora de arándanos en la comuna de Valdivia durante la temporada de exportación, dedicados exclusivamente a la certificación. Eso habla de una región que se está transformando en una región frutícola.
— En ese escenario, ¿cuál es el rol específico del SAG Los Ríos en el proceso exportador? ¿Cómo es el trabajo diario de certificación?
El Servicio Agrícola y Ganadero es el organismo oficial de certificación de los productos silvoagropecuarios del país. Los mercados que nos compran confían en el SAG como garante de que lo que sale desde Chile cumple con todos los requisitos sanitarios y de calidad que ellos mismos nos exigen.
Hay dos mecanismos posibles en comercio internacional: que vengan inspectores del país de destino a revisar los procesos en origen o que confíen en la autoridad sanitaria del país exportador. En el caso de Chile, la mayoría de los mercados opta por lo segundo, porque conocen la seriedad del trabajo del SAG.
Llevándolo al terreno, en la industria lechera y cárnica de la región tenemos exportaciones todos los días del año. En una planta como Colún, por ejemplo, se embarcan en promedio ocho contenedores diarios.
Si pensamos solo en queso laminado de un kilo, eso equivale a 20.000 kilos por contenedor. Es decir, pueden salir 160.000 kilos de queso laminado en un solo día. Para eso el SAG tiene prácticamente un funcionario permanente en cada planta, trabajando en horarios extendidos, muchas veces hasta altas horas de la noche, fines de semana y festivos, certificando que cada embarque cumpla las normas del mercado de destino.
Con la fruta ocurre algo similar, aunque concentrado en la temporada agrícola. Para cerezas, avellanas, arándanos y otros productos frescos, el fuerte va de diciembre a febrero, pero el trabajo preparatorio comienza antes, en septiembre. Este año, como te comentaba, tendremos dos profesionales de punto fijo en una industria exportadora de arándanos, lo que es un hito para la región. En definitiva, el SAG opera “a la par” con la industria privada, para que ningún embarque se quede en puerto por un problema sanitario o documental.
—Más allá del volumen, uno de los puntos que usted destaca es la apertura de mercados. ¿A cuántos consumidores potenciales está llegando hoy Chile con sus productos y en qué se traduce eso para Los Ríos?
Si miramos los acuerdos y las relaciones comerciales del país, Chile tiene hoy presencia en mercados muy relevantes: Brasil, con 212 millones de habitantes; China, con 1.409 millones; Corea del Sur, con 51 millones; Estados Unidos, con 340 millones; Japón, con 124 millones; India, con 1.451 millones; Indonesia, con 283 millones; México, con 130 millones; la Unión Europea, con 450 millones; Vietnam, con 101 millones; Rusia, con 143 millones.
Si sumamos todo esto, Chile tiene acceso potencial a alrededor de 4.697 millones de consumidores, más de la mitad de la población del planeta. Y esto no se limita a Asia, Europa o América; recientemente se han abierto mercados en África, un continente donde Chile prácticamente no estaba presente.
Los productos de Los Ríos se insertan en esa red: una parte de la leche que producimos, de la carne, de los quesos, de las frutas que cultivamos aquí en el sur, está llegando a esos mercados lejanos. No en todos con el mismo volumen, pero sí con una vocación muy clara de diversificar destinos.
—Usted ha hablado de Los Ríos como “un pequeño paraíso sanitario”. ¿Qué significa eso en la práctica y cómo se ha logrado?
Significa que, sin ser una región libre de enfermedades, tenemos una situación sanitaria muy favorable comparada con otras zonas. En materia pecuaria, por ejemplo, logramos eliminar la brucelosis bovina en la región y declararnos libres de esa enfermedad, que es la segunda más importante desde el punto de vista económico después de la fiebre aftosa. Eso no es casualidad: son 50 años de trabajo continuo entre productores, industria y SAG.
En tuberculosis bovina también hubo un avance notable. Durante 14 años mantuvimos cuarentenas en distintos predios por presencia de la enfermedad, y este año pudimos liberar a la región de esas restricciones. Todo esto configura un estatus sanitario distinto, que otras regiones observan con interés. En lo agrícola, estamos libres de plagas cuarentenarias de la papa desde hace años y tenemos una vigilancia muy estricta para evitar el ingreso de mosca de la fruta, algo clave ahora que Los Ríos se está convirtiendo en región frutícola.
Instalamos trampas, hacemos muestreos permanentes, revisamos esos dispositivos con la esperanza de no encontrar nada. Y si llegara a aparecer una mosca, la idea es detectarla a tiempo, delimitar una zona, establecer cuarentena y erradicar la plaga rápidamente. Es un trabajo silencioso, intenso, pero que se traduce en confianza: cuando los mercados ven estas cifras sanitarias y ven que además la calidad de nuestros productores es excelente, nos abren las puertas.
—Mirando hacia adelante, ¿cree que la tendencia exportadora de la región de Los Ríos se mantendrá? ¿Qué condiciones hacen falta para que siga creciendo?
La tendencia no solo se va a mantener, va a crecer. Lo digo con convicción. Los proyectos agrícolas, ganaderos o forestales no se gestan de un año para otro. Si alguien decide hoy plantar cerezas, probablemente el huerto estará en plena producción comercial dentro de ocho años.
Eso implica que los productores apuestan a largo plazo y, para que esa apuesta funcione, necesitan un país económicamente sólido, políticamente estable y que genere condiciones para que los mercados compradores prefieran nuestros productos, aunque estemos al otro lado del mundo.
Nuestros compradores podrían encontrar productos similares más cerca, con cadenas logísticas más cortas, pero nos eligen porque combinamos sanidad, calidad, trazabilidad y seriedad institucional.
Por eso digo que Chile y la región tienen condiciones de sobra para seguir creciendo. Y si me apuras, en el mediano plazo estamos en condiciones, como país, de proponernos alcanzar a la minería en volúmenes de exportación. Es un desafío tremendo, no para una persona o una región, sino para todo el sector silvoagropecuario.
—Para cerrar, ¿cuál es el mensaje a los productores de la región de Los Ríos que aún no participan del esfuerzo exportador?
Yo diría que el llamado no tiene que ser demasiado insistente, porque a esta altura está bastante claro que la exportación es un muy buen negocio. Muchos productores ya han ido transformando sus sistemas productivos para adaptarse a los cambios del mercado. Lo vimos con el arándano, donde Perú nos igualó en producción al cambiarse rápidamente a variedades más modernas, mientras nosotros nos habíamos quedado con las primeras. Hoy nos estamos poniendo al día. Lo mismo pasó con cultivos como la frambuesa, donde parte de los productores migró a cerezas, avellanas u otras especies con mejor proyección.
Mi mensaje es simple y que los productores confíen en su región y en su país. Los Ríos tiene condiciones sanitarias, climáticas y logísticas excepcionales; y Chile, como Estado, ha construido una red de acuerdos comerciales y una institucionalidad sanitaria en la que el mundo confía. Esa combinación es muy poderosa. Si seguimos trabajando juntos, productores, industria y SAG, no tengo dudas de que la región de Los Ríos será cada vez más protagonista en el mapa agroexportador mundial.


