Noticias Frutícolas
25 de febrero de 2026 | 06:52

Comité del Kiwi eleva exigencias de cosecha y proyecta hasta 170 mil toneladas exportadas en 2026

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Se estima un salto de 16% a 20% en volumen y endurece el PAM: mínimo 6,2° Brix y 16% de materia seca para reforzar competitividad chilena, mientras la industria apunta a crecer en India, EE. UU., México y Brasil.

En un escenario de mayor demanda global y mejores resultados comerciales, el Comité del Kiwi (CdK) de Frutas de Chile delineó su plan de trabajo 2026 con el desafío de crecer, sí, pero con calidad como condición habilitante. 

En el reciente directorio ampliado de la entidad, su presidente, Carlos Cruzat, presentó ante exportadores y productores una hoja de ruta que combina proyecciones de volumen, ajustes técnicos de cosecha y una agenda de promoción en mercados estratégicos, en un horizonte de 5 y 10 años.

La temporada 2026 viene con números al alza. Según la estimación expuesta por Cruzat, las exportaciones rondarían las 170 mil toneladas, lo que implica un incremento de 16% a 20% frente al ejercicio anterior. 

El gremio reflexiona también en que el crecimiento proyectado exige una “construcción” más consistente de fruta —calibre, sabor, condición y guarda—, especialmente si se busca capitalizar el ciclo favorable del consumo. 

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Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi de Frutas de Chile.

En ese marco, el CdK reforzará actividades de promoción y marketing en destinos definidos como prioritarios: India, Estados Unidos, México y Brasil. El objetivo es sostener la rotación y el posicionamiento del kiwi chileno en mercados con potencial de expansión, pero también más sensibles a la experiencia de consumo.

Cruzat planteó que la industria global vive un momento positivo, aunque con mayor responsabilidad: el desafío, dijo, es producir “la fruta que el mercado y los consumidores quieren”, y que Chile atraviesa un punto de reflexión estratégica, donde la calidad será la variable que defina la competitividad de los próximos años.

 

PAM 2026: Chile busca quedar por sobre el estándar internacional

 

La principal medida concreta anunciada para respaldar el incremento de volumen es el aumento de parámetros del Programa de Aseguramiento de Madurez (PAM 2026). La apuesta es explícita: alinear la fruta chilena por sobre valores internacionales para asegurar una mejor experiencia de consumo y proteger el negocio en el largo plazo.

El nuevo PAM establece como piso general que la fruta ingrese a las centrales frutícolas con al menos 6,2° Brix y 16% de materia seca (atributo asociado al sabor). Además, fija excepciones temporales según zona climática:

  • Zonas cálidas (ej. Valparaíso): desde 5,5° Brix y 15,5% de materia seca.
  • Zonas frías: desde 6,5° Brix.

“El parámetro 6,2° es un desde”, recalcó Cruzat, subrayando que, aunque el PAM es voluntario, se ha ido consolidando porque productores y exportadores lo identifican como la vía más directa para elevar competitividad y aprovechar el buen momento del kiwi a nivel global.

 

Herramientas técnicas , apertura de mercados y visión de industria

 

Para sostener el estándar, el Comité mantendrá y reforzará soporte técnico mediante plataformas y acciones como KiwiTech, monitoreo de huertos y los “Viernes del Kiwi”, además de líneas de trabajo orientadas al acceso a mercados.

En comercio exterior, el CdK reportó avances en India, donde el tema se enmarca en la cuarta ronda del Acuerdo de Asociación Económica Integral, y también gestiones para Israel, dentro de una estrategia de diversificación y reducción de riesgos comerciales.

El encuentro incluyó una lectura macro del sector a cargo de Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, quien proyectó que las exportaciones frutícolas nacionales alcancen los US$10.000 millones en 2028. La meta se apoya en el liderazgo del país en fruta fresca, un portafolio diversificado y la ventaja del clima mediterráneo que permite exportar durante gran parte del año.

Pero Marambio sumó un mensaje alineado a lo transmitido por el CdK: crecimiento sin calidad no es sostenible. En su diagnóstico, mejorar competitividad es imprescindible frente a consumidores más exigentes, y remarcó la necesidad de unidad sectorial y coordinación a través de Frutas de Chile y los Comités para sostener el liderazgo.

 

Señales productivas

 

Desde el punto de vista agronómico, Raimundo Cuevas (Abud & Cía) presentó una actualización del monitoreo 2025-26 del CdK con indicadores que apuntan a una base productiva sólida:

  • 46 frutos por metro cuadrado en promedio, por sobre temporadas previas.
  • 91,04% de la producción categorizada como exportable.

Potencial productivo de hasta 55 ton/ha en condiciones óptimas, asociado a zona climática y tecnología utilizada.

El análisis técnico consideró mediciones comparadas a los 80 días después de plena flor (DDPF), con indicadores positivos de calidad, lo que sugiere un desarrollo equilibrado del cultivo en esta fase.

Cuevas enfatizó que para convertir potencial en resultado exportable será clave sostener controles fitosanitarios rigurosos, especialmente frente a patógenos como Botrytis spp. y PsA, y avanzar en tecnologías determinantes para productividad y condición: polinización asistida (electroestática o mecánica), además del manejo de manchas de agua, variables que inciden directamente en la calidad premium.

 

Postcosecha, logística y licencia de calidad

 

La mirada de postcosecha y sistemas de aseguramiento fue abordada por Jessica Rodríguez (Trio Kimün), quien advirtió que el éxito del kiwi depende de un equilibrio fino entre madurez de cosecha y potencial de guarda. Su prioridad técnica: alcanzar alta materia seca temprana para asegurar sabor y cumplimiento de expectativas en destino.

En uno de los datos expuestos, Rodríguez alertó sobre el impacto del etileno en la firmeza: bajo condiciones adversas, la fruta puede caer de 16 lbs a 4 lbs en 30 días, deteriorando condición comercial y experiencia de consumo. Por ello, planteó la necesidad de monitoreo estricto de sólidos solubles y firmeza desde el inicio de cosecha y durante almacenamiento y comercialización.

En paralelo, vinculó la competitividad a la capacidad de cumplir exigencias cuarentenarias sin castigos comerciales. En mercados como EE. UU., México y Brasil, señaló que fortalecer programas de Systems Approach permitiría evitar fumigaciones, siempre que se robustezcan controles contra plagas como la falsa arañita de la vid (Brevipalpus chilensis) y se mejore la calidad estética del fruto.

Como línea de modernización, recomendó adoptar tecnologías de vanguardia como MCP o atmósfera controlada, junto con mayores resguardos en la logística de frío, para reducir pudriciones y machucones, dos problemas que suelen erosionar retorno en destino.

La señal que dejó el directorio ampliado del Comité del Kiwi es doble. Por un lado, la industria se prepara para exportar más —con un salto que podría llegar al 20%—. Por otro, define que el crecimiento solo será defendible si se traduce en mejor experiencia de consumo, condición y consistencia, elevando la vara desde la cosecha con el PAM 2026 y reforzando el paquete técnico-productivo y de postcosecha.

En un mercado global donde el consumo crece, pero la exigencia también, la ecuación del kiwi chileno para 2026 parece escrita en números: 170 mil toneladas, 6,2° Brix, 16% de materia seca, 91,04% exportable y un potencial de 55 ton/ha. El desafío, ahora, es que esas cifras no sean solo proyección, sino estándar.

 

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