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20 de febrero de 2026 | 07:43Frutas de Chile confirma 113,8 millones de cajas de cerezas exportadas a la fecha
La temporada 2025-2026 estuvo marcada por cosecha adelantada, concentración de arribos y un Año Nuevo Chino más tardío, mientras el gremio releva mejor calidad y refuerza la apertura de mercados para sostener competitividad.
En una temporada que combinó señales de madurez con tensiones logísticas y comerciales, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, abordó el cierre preliminar del ciclo cerecero 2025-2026.
El diagnóstico apunta a un escenario más exigente en que la cereza consolida su peso exportador, pero el negocio deja atrás la lógica de “un solo hito” y obliga a perfeccionar estrategia, coordinación y apertura de destinos para sostener competitividad.
El Comité de Cerezas del gremio, en su balance preliminar, informó que el volumen se ha mantenido en línea con las proyecciones originales de 110 millones de cajas, alcanzando a la fecha 113,8 millones de cajas enviadas. De ese total, China se mantiene como principal destino con 98,9 millones de cajas, aunque su participación bajó de 92% a 87%, una señal que el sector interpreta como avance en la estrategia de diversificación de mercados y de reducción gradual de la concentración histórica.
Marambio también sostuvo en sus declaraciones de prensa que, aunque el volumen total fue menor al ciclo previo, el principal desafío siguió siendo la concentración semana a semana, especialmente en el arranque de la campaña, con presión sobre el mercado y precios en destino.
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En esa línea, señaló que, pese a una menor dependencia relativa de China, en el análisis por semanas “hasta el 20 de enero” se observó un flujo elevado de fruta, lo que mantuvo la tensión comercial y dejó retornos en niveles comparables a la temporada anterior, aun cuando la calidad habría mejorado.
En tanto lo informado por el Comité agrega otro factor decisivo en esta temporada, ya que las condiciones climáticas adelantaron la cosecha cerca de 10 días, concentrando una mayor oferta en las primeras semanas de los envíos.
A ello se sumó un Año Nuevo Chino más tardío, que extendió el período de comercialización entre el 15 de octubre y el 15 de febrero, ampliando la “ventana” pero también reordenando ritmos de venta y rotación en destino. (Declaración Comité de Cerezas Frutas de Chile, febrero 2026)
Lejos de decretar un retroceso estructural, Marambio planteó que la industria está entrando en una fase de madurez: el consumo se ha ido ampliando y ya no depende exclusivamente del Año Nuevo Chino, porque la cereza se integra a más ocasiones de consumo, lo que abre espacio para sostener demanda en un calendario más largo.
En esa lógica, defendió que la baja de participación de China responde, sobre todo, a decisiones comerciales para “abrir la canasta” y empujar envíos hacia otros mercados, con crecimiento en destinos como Estados Unidos, Brasil y Corea, además de señales de expansión en Latinoamérica.
Sin embargo, esto se ve como un ajuste que distintos actores ya describen como inevitable. En paralelo, análisis del mercado han vislumbrado que la industria entra a una etapa donde la rentabilidad dependerá con más fuerza de calidad, diferenciación y eficiencia, empujando decisiones de reconversión y cambios productivos en algunas zonas.
Fortalecimiento gremial y crecimiento de la industria
En el plano sectorial más amplio, el liderazgo gremial ha reforzado que la fruticultura chilena busca sostener su posicionamiento global con metas de crecimiento y coordinación internacional.
En febrero, el gremio relevó desde Fruit Logistica, en Berlín, el objetivo de llegar a US$10.000 millones en exportaciones de fruta al 2028, subrayando también el rol del hemisferio sur en el abastecimiento contra estación y la seguridad alimentaria global, mediante espacios de cooperación como la Southern Hemisphere Fruit Alliance.
La temporada aún debe cerrarse formalmente para consolidar resultados finales, según remarcó el Comité de Cerezas.
Ha que señalar que la industria está en una etapa de ajustes finos: más exigencia comercial, más necesidad de planificación logística, y un foco creciente en consistencia de calidad y diversificación real para amortiguar la volatilidad.
En un negocio que ya mueve volúmenes masivos y concentra alta relevancia para la economía nacional chilena, la coordinación y el trabajo conjunto aparecen como el factor que puede marcar la diferencia entre simplemente “colocar” fruta y sostener competitividad con retornos saludables.


