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6 de marzo de 2026 | 05:45Nueva normativa argentina impulsa a Mendoza a fortalecer su perfil exportador frutícola
Con foco en la apertura comercial y la reducción de costos operativos, el sector frutícola mendocino ve en la nueva normativa argentina una oportunidad para dinamizar exportaciones y recuperar protagonismo en destinos externos.
La fruticultura mendocina proyecta una nueva etapa de crecimiento exportador tras los cambios regulatorios implementados por Argentina en materia sanitaria y comercial, medidas que el sector observa como una oportunidad para ganar competitividad, reducir costos y facilitar el acceso a nuevos mercados.
El eje de esta transformación es la Resolución 21/2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada el 10 de febrero de 2025, que actualiza la normativa para establecimientos que empacan, almacenan, climatizan, acondicionan y procesan frutas, con foco en la trazabilidad sanitaria de los productos.
Según la normativa oficial, el objetivo es establecer requisitos para la inscripción de estos establecimientos y ordenar el sistema bajo criterios sanitarios más modernos. En paralelo, distintas publicaciones sectoriales remarcan que el nuevo esquema apunta a simplificar trámites, eliminar exigencias burocráticas y dar mayor libertad operativa a los productores, manteniendo el rol del SENASA en vigilancia sanitaria y certificación fitosanitaria para exportación.
Entre los cambios destacados, la nueva regulación permite que los productores definan el inicio de cosecha según la madurez y sanidad de la fruta, siempre que se respeten los tiempos de carencia de los fitosanitarios. También flexibiliza exigencias sobre envases y concentra los controles en aspectos sanitarios y documentales ligados al comercio exterior.
Para Mendoza, donde la actividad frutícola busca recuperar dinamismo y ampliar su inserción internacional, estas modificaciones pueden traducirse en una mejora concreta en eficiencia. La provincia viene trabajando en fortalecer su perfil exportador y en articular esfuerzos entre el sector público y privado para potenciar colocaciones externas, especialmente en segmentos donde la fruta fresca requiere rapidez operativa, protocolos claros y cumplimiento riguroso de estándares fitosanitarios.
Desde la mirada sectorial, el nuevo marco también podría favorecer la apertura de mercados al reforzar la trazabilidad, un atributo cada vez más valorado por los compradores internacionales. La exigencia de certificado fitosanitario para exportación se mantiene, junto con el cumplimiento de las condiciones de calidad, identidad, envasado y embalaje definidas por cada país de destino.
En los hechos, la discusión de fondo para la fruticultura mendocina no pasa sólo por desregular, sino por transformar esa simplificación en más competitividad real. Esto implica acompañar los cambios normativos con mejoras en logística, acceso a mercados, inversión en tecnología y fortalecimiento de la sanidad vegetal. Esa combinación será clave para que la provincia pueda convertir el nuevo escenario regulatorio en mayor producción orientada a exportación.


