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8 de abril de 2026 | 06:50Menos insumos externos: estudio vincula hábitats naturales con mejor polinización y producción de palta
La investigación advierte que sectores con alta concentración de huertos y menor cobertura natural, como Panquehue y San Felipe, registran menores niveles de polinización silvestre, lo que refuerza la necesidad de incorporar biodiversidad al manejo productivo.
Más que una observación sobre insectos, el estudio de INIA La Cruz instala una discusión de fondo para la fruticultura: la cercanía a hábitats naturales puede marcar diferencias concretas en la polinización y, con ello, en la productividad del palto. Mediante el uso del software InVEST, desarrollado por The Natural Capital Project de la Universidad de Stanford, el equipo investigador modeló la abundancia de abejas nativas y la provisión de servicios de polinización en la cuenca del río Aconcagua, concluyendo que las zonas con mayor presencia de vegetación nativa ofrecen mejores condiciones para sostener polinizadores silvestres.

El análisis mostró que las formaciones xerófitas típicas del clima mediterráneo de Chile central aportan recursos florales y sitios de anidación que favorecen la presencia de insectos nativos. Ese patrón no es menor para la industria paltera, porque se traduce en una mayor disponibilidad de polinizadores y, por extensión, en un mejor servicio de polinización en los huertos emplazados en esos paisajes. La lógica es simple, pero potente: cuando el entorno agrícola conserva biodiversidad, el cultivo recibe un beneficio directo.
El contraste también quedó expuesto. De acuerdo con el estudio, zonas con alta densidad de huertos como Panquehue y San Felipe presentan los niveles más bajos de polinización por insectos silvestres, precisamente porque la vegetación natural disponible es escasa. En otras palabras, la expansión agrícola sin resguardo de hábitats aledaños puede terminar debilitando uno de los procesos más sensibles del negocio paltero: la polinización.
La evidencia más amplia que ha difundido INIA en esta línea va en la misma dirección. En ensayos desarrollados entre 2020 y 2022 en huertos comerciales de la región mediterránea de Chile central, se registraron más de 5.300 insectos visitantes pertenecientes a 75 especies, con abundancias y tasas de visita significativamente mayores en los primeros 50 metros desde bordes naturales. Además, los ensayos de exclusión de polinizadores mostraron que, en ausencia de insectos, el cuajado de frutos fue prácticamente nulo, confirmando la fuerte dependencia entomófila del palto.
Para el sector agrofrutícola, esta lectura tiene consecuencias prácticas. Ya no se trata solo de instalar colmenas, sino también de repensar el paisaje productivo. La recomendación de los investigadores apunta a conservar y restaurar remanentes de vegetación natural, así como establecer corredores y franjas florales cerca de los cultivos para favorecer la permanencia y actividad de polinizadores silvestres. Bajo esa mirada, la biodiversidad deja de ser una variable ambiental periférica y pasa a convertirse en una herramienta de manejo productivo con impacto en rendimiento, resiliencia y sostenibilidad.
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